domingo, 10 de abril de 2011

Ecuanimidad apasionada. Espiritualidad femenina.

Cuánto nos cuesta practicar en la cotidianeidad, la visión plena de una amor espiritual , que penetre todas las dimensiones de la vida.

Difícil es, entablar un diálogo integrador entre la materia, hecha de sensaciones, pensamientos, vínculos y enlaces entre los seres, para encontrar el camino, directo al corazón de la realidad.

De niños caminamos a tientas , entre el ideal, el juego y la engañosa inocencia del desconocimiento, de la naturaleza esencial de las cosas. Y creemos que el mundo ,puede ser arbitrariamente manipulado, como un mago , en cuyas manos nos transformamos, en cientos de sueños, deseosos de cumplir.

Cuando vivimos con ecuanimidad apasionada, trascendemos la necesidad de apegarnos y poseer , todo lo que deseamos, sin ser indiferentes a la sensibilidad arrasadora de la vida. Simplemente me comprometo, a estar allí, ante lo más necesario, apreciando el día con sus trabas y desafíos, su cansancio, su bondad, su cambio perpetuo.

Fraguar en nuestra mente, esta indisoluble realidad de toda espiritualidad, es entender que podemos caminar conociendo a través del goce de los sentidos, que otorgan las cualidades humanas, aprendiendo en la inmediatez, a no identificarme , con los posibles resultados de mis acciones. Y que en todo caso, mi cercanía a cada vivencia, será parte de este mosaico de colores y texturas, que aún no logro ver por completo.


Al acercarme , silenciarme y transcurrir dentro de mi ahora, podré comprender que todo lo que vivo, tiene un sentido que únicamente podrá ser entendido , a través de una detenida y demorada observación consciente , de todos mis deseos.

Llamaré hasta el cansancio , a la ecuanimidad , para que guíe mis pasos , mientras viva, intensamente, la ofrenda de tus manos, ...Madre de todo lo creado.

Adriana Paoletta

Dedicado a mi hermana Romina y a todas las mujeres de todos los tiempos, cuya espiritualidad escondida y silenciosa, es hoy, semilla apasionada, para el cese del sufrimiento humano.