martes, 19 de agosto de 2014

Samskāras,las semillas de nuestras acciones.




Romper esta cadena cíclica (causa y efecto) es el próximo objetivo de nuestra práctica espiritual. En primer lugar no debemos dar oportunidad para que los malos samskaras despierten y yergan su cabeza en algún momento de descuido; deben ser combatidos disciplinadamente y a través de la atención plena, en la práctica meditativa.


Swami Vivekananda recomendó este sendero: “Controlar una fuerte ola de ira que se ha apoderado de nuestra mente simplemente levantando una ola opuesta. Pensar en el amor. Por ejemplo: una madre está discutiendo con su esposo, en ese momento llega su hijito; ella lo toma en sus brazos y lo besa tiernamente. La ola anterior muere y una nueva ola surge; el amor por su hijo. El amor es lo opuesto de la ira, el enojo.”

Otra alternativa es observar a tiempo el surgimiento de un mal samskara atentamente y recordar el disgusto que eventualmente puede producir. Esta actitud es a menudo suficiente para apartar el samskara negativo. La atenta observación de nuestra propia mente, es uno de los métodos recomendados por los maestros Buddhistas.

Mandar a dormir a los malos samskaras no es la solución porque ellos pueden volver a despertar. Matar definitivamente los samskaras no es nada fácil; además lleva tiempo. Lo que de inmediato es posible es estar atento de manera que ellos, por lo menos, permanezcan inactivos. Lo positivo de esto es que cuanto más tiempo permanezcan inactivos, más lentos se vuelven y como consecuencia les resulta más difícil resurgir. Por supuesto, debemos estar atentos de manera de no crear nuevos samskaras negativos.
Cuando logramos tener en stock una buena cantidad de activos buenos samskaras, ellos mantienen bajo control los inactivos malos samskaras. Si bien no podemos considerarnos seres libres, podemos llevar una vida constructiva despertando progresivamente nuestros buenos samskaras.

Si bien el ser humano oscila entre dos posiciones: 1) el sentimiento de que es un ser libre y 2) la certeza de que vive bajo el dominio de ciertas leyes, hay una salida.
A través de asanas de flexión anterior, generamos calor en el plexo solar. Ese calor es un catalizador poderoso para quemar las samskaras. Los tibetanos lo llaman Tummo.
Hay momentos en que sentimos agudamente nuestra ligadura; aún en ese estado, en algún rincón de nuestra conciencia sentimos el susurro de una voz que nos dice, puedes ser libre!”.

Adriana Paoletta