domingo, 30 de noviembre de 2008

Dios está entre nosotros. Curaciones a través de la Fe.




¡Ven, no tardes tanto!
La palabra adviento significa: “esperar al que viene pronto”, “prepararse para recibir al que ya llega”.


Acercarse a Dios es sanador.La fe, la esperanza y la caridad son sanadoras, descubrir a Dios y saberse querido por El, permite superar conflictos emocionales. Para los cristianos este es un tiempo de preparación para el nacimiento de Cristo. Es un momento propicio para abrir el corazón y renovar nuestra fe en lo Divino, en la fuerza del espíritu de Dios y en el perdón de nuestros errores.

Ayer hablando con una amiga muy querida que atraviesa un momento de mucho dolor, escuché desde mi corazón que Dios a veces se manifiesta en la tierra a través de sacerdotes , místicos y santos que nos hacen recobrar la fe en el que nos creó. Su experiencia con el Padre Ignacio de Pieres la está ayudando a fortalecer su espíritu.Son muchos los testimonios de sanación a través de la imposición de manos,pero lo más importante de lo que hoy quiero compartir con ustedes es que miren con los ojos del espíritu, que escuchen con los oídos del corazón y que sientan y recobren la esperanza de que no estamos solos con nuestro dolor ...Dios está entre nosotros.

Corintios, 12, donde se lee que el Espíritu, entre otros dones, otorga el don de curar. Marcos, 16, "los progidios que acompañarán a los que crean" se cuenta que "impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán".

"Fe y ciencia no se oponen sino que, por el contrario, se refuerzan".

Obviamente, no siempre la fe y la oración sanan. "Aquí tocamos el misterio"."Esa falta de 'control' sobre el don mantiene humilde al que lo tiene, ayuda a recordar permanentemente de dónde viene el poder de curación". La fe puede, además de posibilitar una calidad de vida mejor, un consuelo porque el sufrimiento y la muerte adquieren un sentido. Y que parte de una aceptación, a veces difícil, del designio de Dios.
http://www.agenciaelvigia.com.ar/padremario.htm

Padre Mario
:"El de arriba es quien escribe las cartas, yo sólo soy un postino, el que reparte las cartas. Si hay alguien que cura ése es Dios”, “No hago milagros, solo tengo a Dios a mi lado”.




"Siempre sean amorosamente humildes ante Dios y ante el hombre, porque Dios habla a aquellos que son verdaderamente humildes de corazón, y los enriquece con grandes dones." Padre Pío

San Pío de Pietralcina, más conocido como Padre Pío, y uno de los santos más venerados de Italia.
Conocido porque mostraba estigmas en las manos y porque se aseguraba tenía el don de la bilocación, poder estar en dos sitios a la vez, es uno de los santos más venerados en Italia


Padre Ignacio de Pieres
http://www.natividad.org.ar/

Con mucho cariño a todos los buscadores de Dios en la tierra...

Adriana

Etiquetas para Bitácoras: , , , , , ,

sábado, 29 de noviembre de 2008

El aprender no tiene fin y ésa es la belleza…, lo sagrado de la vida.J. Krishnamurti


Quiero agradecer a Daniel Herschthal (http://www.fkla.org/)que generosamente me regala estos textos para el despertar .

De manera que juntos vamos a investigarlo, no se trata de que aprendan de mí, ni que consigan algo para llevárselo, porque si hacen eso será una simple acumulación, algo que retienen para luego recordarlo. En lugar de eso, a medida que voy hablando escuchen por favor con todo su ser, con toda su atención, con intensidad, como escucharían algo que amaran de verdad…, si es que alguna vez aman. Porque aquí no están recibiendo ninguna enseñanza, no son discípulos, están aprendiendo un arte…, y quiero decir exactamente eso. Estamos aprendiendo juntos y, por lo tanto, la distinción entre maestro y discípulo ha desaparecido por completo, es una forma de pensar muy inmadura considerar a alguien el maestro que sabe y a uno mismo un ignorante; en esa relación ambas partes no tienen humildad y, por consiguiente, ambos dejan de aprender. Esto no es sólo una expresión verbal o una afirmación pasajera, como podrán verlo por sí mismos si escuchan y no se limitan a buscar orientaciones sobre lo que deben o no hacer, la vida no puede comprenderse a través de una serie de instrucciones; uno debe seguir ciertas instrucciones al utilizar una dinamo, una radio, pero la vida no es una máquina sino algo siempre vivo, que está constantemente renovándose. Así pues, no existe ningún método…, ésa es la belleza del aprender. La mente inmadura, instruida, adiestrado, sólo es capaz de fortalecer la memoria, como sucede en todas las universidades y colegios donde se limitan a cultivar la memoria para aprobar unos exámenes y conseguir un trabajo, eso no es ser inteligente, la inteligencia surge cuando uno está aprendiendo, y el aprender no tiene fin, ésa es la belleza, lo sagrado de la vida.

Cuando observan este mundo de movimiento…, el árbol que crece, el pájaro en vuelo, el río que fluye, las nubes desplazándose, los relámpagos, las máquinas, el venir de las olas que rompen en la orilla…, entonces se darán cuenta, ¿no es así?, que la vida en sí misma es acción, una acción infinita, que no tiene principio ni fin; es algo que está en movimiento constante, es el universo, es Dios, es la dicha perfecta, la verdad. Sin embargo, nosotros reducimos esa acción inmensa de la vida a una pequeña e insignificante acción en nuestra vida y, por eso, preguntamos qué debemos hacer, que libro o sistema debemos seguir. Como ven, nuestras acciones son triviales, mezquinas, limitadas, feas y crueles, ¡por favor, escuchen esto! Saben tan bien como yo que tenemos que vivir en este mundo, que debemos actuar dentro de los límites del tiempo y que de nada sirve decir, “la vida es tan inmensa, dejaré que ella actúe y ella me dirá lo que debo hacer”, porque la vida no nos dirá lo que debemos hacer. Por tanto, es necesario que investiguemos este extraño fenómeno del por qué la mente limita esa acción que es infinita, sin limites, profunda, a la vulgaridad de cómo conseguir trabajo, de cómo llegar a ser ministro, de si tener o no relaciones sexuales..., ya conocen todas las pequeñas e insignificantes luchas de la vida; constantemente limitamos este enorme movimiento de la vida a una acción que la sociedad acepte y le parezca respetable. Se dan cuenta de esto, señores, ¿no?..., ven esa acción que es aceptada, que está dentro del campo del tiempo, y esa otra acción que no aceptamos y que es el movimiento eterno de la vida.

Ahora bien, la pregunta siguiente es, ¿puedo vivir en este mundo, hacer mi trabajo, etcétera, con esa sensación profunda de una acción ilimitada o debido a mi mente mezquina, limitaré la acción a moverse sólo dentro del campo de la aceptación, dentro del campo del tiempo? ¿Lo estoy expresando con claridad?

Si me permiten lo plantearé de forma diferente. El amor no es algo que puede medirse en términos de acción, ¿verdad?, no sé si alguna vez lo han pensado. En ese momento ustedes y yo estamos hablándolo juntos, cara a cara, ambos estamos interesados y queremos descubrirlo. Todos sabemos lo que es esa sensación de belleza, de amor ─nos referimos al amor en sí mismo, no a la descripción o explicación verbal del amor, la palabra amor no es amor, y aunque la mente intelectual lo divida en amor profano, sagrado o divino, todo eso no tiene sentido alguno─, pero la belleza de esa sensación no puede expresarse con palabras ni la mente puede reconocerlo…, sabemos lo que eso es, realmente es algo de lo más extraordinario en donde no existe la noción de que sea 'algo' separado, sólo existe esta sensación, el observador está ausente; no es que uno sienta amor y lo manifieste tomando la mano del otro o actuando de este o de aquel modo, está ahí. Si alguna vez han tenido ese sentimiento, si lo han vivido alguna vez, si lo han comprendido, experimentado, nutrido, si lo han sentido completamente con todo su ser, sabrán que con ese sentimiento uno puede vivir en este mundo; por consiguiente educará a sus hijos de forma admirable, porque ese sentimiento será el centro de la acción, aunque funcione en el campo del ámbito del tiempo, pero si no tenemos ese sentimiento con su gran inmensidad, su pasión, su fuerza, limitamos el amor a un simple “te amo” y sólo actuamos en el ámbito del tiempo intentando atraer la mirada de la otra persona.


Como ven ese es el problema. El amor no tiene medida, es algo que la mente no puede producir, no puede cultivar, no es sentimental, no tiene nada que ver con lo emocional, ni con las buenas obras…, con la reforma del pueblo y todo eso. Cuando uno tiene ese sentimiento todo en la vida es importante, tiene sentido, de modo que uno hará el bien, pero si no conoce esa belleza, esa profundidad, esa fuerza que tiene, entonces reducirá el amor a algo que la mente capturará y lo convertirá en respetable. Lo mismo sucede con la acción, que ahora estamos tratando de comprender.


La acción es un movimiento infinito, no tiene principio ni fin, no está limitado por la causa y el efecto; la acción es todo…, la acción del mar, de la semilla de mango que se convierte en árbol, etcétera; sin embargo, la mente humana no es una semilla y, por eso, mediante su acción sólo se convierte en una reproducción modificada de lo que era. Las circunstancias ejercen una presión constante en nuestras vidas y, aunque esas circunstancias estén siempre cambiando, moldean en todo momento nuestras vidas, lo que era ya no es, lo que es puede dejar de ser, por tanto, ¿es posible percibir, sentir esta inmensa acción de la vida que abarca desde el movimiento de la pequeña lombriz en la tierra hasta la expansión de los cielos infinitos? Si realmente quieren saber qué es este algo extraordinario, esa acción, deben investigar y profundizar en ese impedimento que es la acción dentro el tiempo, entonces sabrán lo que es y con ese sentimiento podrán actuar, podrán ir al trabajo y hacer todas las cosas conocidas en el campo del tiempo; pero desde estas cosas que pertenecen al campo del tiempo no pueden encontrar lo otro, hagan uno lo que hagan, a través de lo pequeño nunca podrán encontrar lo inconmensurable.

Si por una sola vez vieran la verdad de esto…, de que una mente que funciona dentro del campo del tiempo jamás podrá comprender lo eterno, eso que está fuera del tiempo…, si realmente lo vieran, lo sintieran, se darían cuenta de que una mente que especula acerca del amor y lo divide en carnal, profano, divino o sagrado, nunca puede descubrir lo otro; mientras que si son capaces de sentir esta acción asombrosa…, el movimiento de las estrellas, de los bosques, de los ríos, del océano, el comportamiento de los animales y de los seres humanos…, si pueden sentir la belleza de una hoja tierna en primavera, la lluvia en su descenso de los cielos, entonces, con ese sentimiento inmenso podrán actuar dentro del campo de lo conocido, dentro del campo del tiempo; pero la acción que pertenece al campo del tiempo nunca puede conducir a lo otro. Si de verdad comprenden esto, no verbal o intelectualmente, si de verdad captan su significado, si sienten y perciben su extraordinaria belleza y esplendor, verán que la voluntad no interviene en nada de todo esto. Cualquier acción que surge de la voluntad es esencialmente egoísta, egocéntrica, pero esa acción termina si uno la comprende por completo, si realmente siente que se mueve con ella y pone toda su mente. Entonces verá que la voluntad en ninguna de sus formas es necesaria, porque existe un movimiento completamente distinto, verá que la voluntad sólo es un pedazo de cuerda con nudos y que es posible deshacerlos. Esa voluntad puede eliminarse, pero lo otro ni se puede eliminarse, ni puede aumentarse o disminuirse.


Así pues, si están escuchando y aprendiendo con todo su ser, lo cual significa sintiendo profundamente, no escuchando sólo las palabras intelectualmente, entonces sentirán el extraordinario movimiento del aprender, de Dios…, no el dios hecho por la mano o la mente, ni el dios del templo, de la mezquita o de la iglesia, sino ese algo infinito e inconmensurable, lo eterno. Entonces verán que es posible vivir en este mundo con una paz asombrosa, que no existe tal cosa como la tentación, como la virtud, porque la virtud es simplemente una cuestión social. El hombre que comprende todo esto, que lo vive, tiene orden y calma interna, su acción es del todo diferente, es mucho más efectiva, más simple y más clara, porque internamente no hay confusión ni contradicción.


Una mente que depende de conclusiones nunca es humilde. Si uno aprende algo tiene que cargar con el peso de ese conocimiento, pero si hay un estar aprendiendo, eso no representa carga alguna y, por tanto, uno puede subir hasta la cima de la montaña. Como dos seres humanos, usted y yo, hemos hablado de algo que no pueden captar las palabras, sin embargo, al escucharnos mutuamente, al investigar, al comprender, hemos encontrado algo extraordinario, algo inagotable, mientras que esa vida que el 'yo' reduce y se aferra es perecedera; de modo que si uno es capaz de ver esa vida extraordinaria desde principio a fin, si ha profundizado, si lo ha sentido, si ha bebido de su fuente, entonces puede vivir la vida diaria perfectamente con lo nuevo, puede realmente vivir. El hombre respetable no vive, está muerto; y la muerte no puede invitar esa cosa que es la vida, la vida es para vivirla y olvidar…, porque no hay un 'yo' que recuerde lo que se vive durante la vida. Únicamente cuando la mente está en ese estado de completa humildad, cuando no tiene ninguna meta para su pequeña existencia, cuando no se mueve de un punto a otro, de experiencia en experiencia, de conocimiento en conocimiento…, sólo esa mente que realmente, completamente, de verdad no busca, conoce el infinito principio y final de la existencia.

Bombay, Segunda charla, 30 de noviembre de 1958

Obras completas, Tomo XI




Posdata: Este post es un regalo de cumpleaños para mi alumna Malala,la eterna buscadora del infinito. Felíz nacimiento Mali, ya que si estamos alerta, con cada cumpleaños nacemos cada vez más profundamente a ESTA VIDA.

Te quiero profundamente!

Adriana

viernes, 28 de noviembre de 2008

La acupuntura, lo mejor para la lumbalgia



* Un estudio demuestra que las agujas son superiores a los tratamientos convencionales
.- Más de un millar de pacientes y 9.400 sesiones de acupuntura han servido para confirmar la eficacia de esta terapia en los dolores de espalda persistentes. Es más, la terapia oriental resulta superior a los tratamientos convencionales.

Se trata del mayor estudio realizado al respecto. Así que los autores no tienen dudas: "La acupuntura ofrece a los médicos una opción terapéutica prometedora y eficaz para el dolor de espalda crónico, con pocos efectos adversos y contraindicaciones", resumen en el último número de la revista 'Archives of Internal Medicine'.

Los resultados han sorprendido a los propios autores. Para empezar, porque las agujas han resultado mucho más eficaces que los tratamientos que se emplean tradicionalmente para aliviar la lumbalgia, como fisioterapia, masajes, escuelas de la espalda, inyecciones o analgésicos. "Casi la mitad de los pacientes en ambos grupos de acupuntura respondieron [al tratamiento]. Experimentaron una mejoría relevante, tanto en la intensidad de su dolor como en la incapacidad generada por la lumbalgia sin tener que recurrir a otras terapias. Sólo una cuarta parte de los pacientes que recibieron un tratamiento convencional mejoraron", resumen los investigadores, procedentes de varios centros de investigación alemanes.

"Esta es la primera vez que se demuestra inequívocamente la superioridad de la acupuntura sobre el tratamiento convencional", aclaran.

A los autores también les ha sorprendido que, además de la clásica acupuntura (en la que se insertan y manipulan las agujas en unos puntos concretos, dirigidos a estimular el flujo de la energía vital o qi), el grupo de pacientes que recibía una 'falsa' acupuntura (las agujas se colocan superficialmente en cualquier punto de la espalda) también obtuvo buenos resultados.

En el ensayo, los participantes fueron divididos en tres grupos: uno recibió 10 sesiones de acupuntura convencional (dos semanales); otro de falsa terapia y un tercer colectivo de pacientes se sometió a tratamientos convencionales. A los seis meses, fueron entrevistados para evaluar su evolución.

Un 'superplacebo'

Para los autores, la eficacia de la terapia placebo "nos obliga a cuestionarnos el mecanismo de acción que hay detrás de la acupuntura y a preguntarnos si el énfasis puesto en aprender los puntos de la acupuntura china tradicional puede resultar superfluo", escriben.

Ellos han denominado 'superplacebo' al efecto de la acupuntura. Es decir, una combinación de efectos psicológicos (el contacto con el terapeuta, las expectativas positivas ante la acupuntura...) y fisiológicos (independientemente de dónde se coloquen, las agujas podrían actuar sobre la generación del dolor, la transmisión de señales dolorosas o el procesamiento de la señal por parte del sistema nervioso central).

Independientemente de a qué se deben sus efectos, lo que sí está clara es la eficacia de las agujas. La investigación formaba parte de una serie de ensayos sobre la acupuntura en diversas dolencias (artrosis, lumbalgia y migrañas), realizados a instancias del Comité Federal de Médicos y Planes de Salud, el organismo alemán de investigación médica. A raíz de los buenos resultados de estos ensayos, la acupuntura es ya una de las terapias que ofrecen los servicios sanitarios

VIA:EL MUNDO (ESPAÑA)


Posdata:
Cada vez son más los que eligen a la acupuntura como terapia para aliviar y erradicar el dolor de espalda. En este año he atendido con éxito a pacientes con múltiples hernias de discos, espondilolistesis, artrosis, deshidratación de discos intervertebrales, que causaban la inmovilidad de la persona, un dolor crónico intolerable y depresión psíquica. La combinación de ejercicios de yoga terapéutico, masoterapia y Acupuntura dieron un resultado sorprendente.

Namasté!

Adriana

Etiquetas para Bitácoras: , , , , , ,

jueves, 27 de noviembre de 2008

¿Qué es la riqueza interior?

Un mendigo había estado sentado más treinta años a la orilla de un camino. Un día pasó por allí un desconocido. "Una monedita", murmuró mecánicamente el mendigo,alargando su vieja gorra de béisbol. "No tengo nada que darle", dijo el desconocido.


Después preguntó: "Qué es eso en lo que está sentado?" "Nada", contestó el mendigo.

"Sólo una caja vieja. Me he sentado en ella desde que tengo memoria". "¿Alguna vez ha mirado lo que hay dentro?", preguntó el desconocido. "No" dijo el mendigo. "¿Para qué?

No hay nada dentro". "Échele una ojeada", insistió el desconocido.


El mendigo se las arregló para abrir la caja. Con asombro, incredulidad y alborozo, vio que la caja estaba llena de oro.


Yo soy el desconocido que no tiene nada que darle y que le dice que mire dentro.

No dentro de una caja como en la parábola, sino en un lugar aún más cercano, dentro de usted mismo.

"¡Pero yo no soy un mendigo! ", le oigo decir.



Los que no han encontrado su verdadera riqueza, que es la alegría radiante del Ser y la profunda e inconmovible paz que la acompaña, son mendigos, incluso si tienen mucha riqueza material. Buscan afuera mendrugos de placer o de realización para lograr la aceptación, la seguridad o el amor, mientras llevan dentro un tesoro que no sólo incluye todas esas cosas sino que es infinitamente mayor que todo lo que el mundo pueda ofrecer.


La palabra iluminación evoca la idea de un logro sobrehumano y el ego quiere conservar las cosas así, pero es simplemente el estado natural de sentir la unidad con el Ser. Es un estado de conexión con algo inconmensurable e indestructible, algo que, casi paradójicamente, es esencialmente usted y sin embargo es mucho más grande que usted.


Es encontrar su verdadera naturaleza más allá del nombre y de la forma. La incapacidad de sentir esta conexión da lugar a la ilusión de la separación, de usted mismo y del mundo que lo rodea. Entonces usted se percibe a sí mismo, consciente o inconscientemente, como un fragmento aislado. Surge el miedo y el conflicto interior y exterior se vuelve la norma.


Me encanta la sencilla definición de la iluminación dada por Buda como "el fin del sufrimiento". No hay nada sobrehumano en esto, ¿cierto? Por supuesto, como toda definición, es incompleta. Sólo dice lo que la iluminación no es: no es sufrimiento.

¿Pero qué queda cuando ya no hay sufrimiento? El Buda no habla sobre esto y su silencio implica que usted tiene que averiguarlo por sí mismo. Usa una definición negativa para que la mente no la convierta en algo que se deba creer o en un logro sobrehumano, una meta que es imposible de alcanzar. A pesar de esta precaución, la mayoría de los budistas aún cree que la iluminación es para el Buda, no para ellos, al menos no en esta vida.


Extraído de "El poder del ahora" Autor Eckhart Tolle

POSDATA:
Creo que en la espiritualidad hay esnobismo. También creo que hay algo peor que el esnobismo: el oscurantismo.Este último conspiró durante largo tiempo en Occidente para acercar la herramientas que nos permitieran abrir la caja donde guardamos nuestro gran tesoro.


Hoy ha llegado a mis manos este libro y realmente me ha sorprendido que tanta gente lo leyera, no porque no lo merezca , todo lo contrario, sino porque muchas veces no nos damos cuenta con que velocidad se está generando conciencia acerca de estos temas.

El texto que publico tiene una reminiscencia a Erich Fromm (El arte de amarPINCHE AQUÍ PARA LEER), básicamente en el concepto de separatidad ,pero no por eso me parece menos bello.
Soy consciente que, como dice el Maestro Krishnamurti en el post anterior, es muy difícil que las palabras cambien nuestras vidas.
"Lo que yo digo tiene muy poco valor; usted lo olvidará una vez cierre este libro, o recordará y repetirá ciertas frases, o comparará con lo que ha leído en otros libros, pero no se enfrentará a su propia vida".

Pero también es cierto que todo paso hacia adelante nos acerca.
De la intuición de que en algunas palabras exista sabiduría a la certeza interior de descubrirnos como el origen de nuestra riqueza, hay un largo camino, que por supuesto debemos construir nosotros mismos ,¿cómo?. Creo yo con servicio...Dharma.

Toda experiencia CONCIENTEMENTE vivida y ASIMILADA constituye el Yoga, que despierta nuestro potencial verdadero y nos a cerca hacia el verdadero Samadhi, hacia la auténtica plenitud y felicidad.

Namasté!

Adriana

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Cocina Zen¿Quién cocina a quién?



Un monje le dijo a Joshu: “Acabo de entrar a este monasterio. Por favor enséñame”. Joshu preguntó: “Has comido tu potaje de arroz?”. El monje responde: “Ya he comido”. Joshu dice: “Entonces será mejor que laves tu plato.”


Sogyô, uno de los principales maestros del arte del té, intervino en una ceremonia de un templo Zen donde se ofrecía una taza a todos los monjes. El té preparado por Sogyô era el más delicioso de todos. Un antiguo maestro, Gesshu, le preguntó a Sogyô si añadía algo más a la bebida aparte del té. Sogyô respondió: “Sí, incluyo un poco de consideración”.

Edward Espe Brown se inició en el Zen de la mano de Suzuki Roshi en el año 1965. En sus comienzos, un día le preguntó a su maestro si tenía algún consejo que darle. La respuesta de Suzuki Roshi fue: “cuando laves arroz, lava el arroz, cuando cortes las zanahorias, corta las zanahorias y cuando remuevas la sopa, remueve la sopa”.

En este delicioso documental, “Cómo cocinar tu vida”, la conocida directora alemana Doris Dörrie acompaña al maestro zen Edward Brown en sus conferencias y en sus clases de cocina para comprobar que cocinar, o mejor dicho, saber cómo cocinar, es cuestión de cuidarse uno mismo y cuidar a los demás. Pero no esperes obtener un recetario Zen, aprender algún secreto de cocina Zen o aprender a cocinar mejor que Karlos Arguiñano. La película no va de eso. Como diría el legendario Daisetz T. Suzuki: “Para alcanzar la maestría en un arte, no basta conocimiento técnico. Uno debe transcender la técnica de manera que el dominio se convierta en un arte sin artificio y emane directamente de lo inconsciente”.


Es reconfortante acudir a la proyección de este tipo de films que nos recuerdan la pérdida cultural que supone no solamente el no saber hacer pan con nuestras manos, sino también el olvidar el estrecho vínculo que existe entre respetar la comida y respetarnos a nosotros mismos. Como dice su directora, “hay dos cosas que tenemos que aprender de nuevo: conocer los ingredientes de los platos y volver a sentir respeto por la comida y por nosotros mismos.”

Más allá del debate entre vegetarianismo o no (yo no soy vegetariano, pero soy selectivo en cuanto carnes y como buen mediterráneo me encantan las ensaladas, verduras, legumbres, cereales, la fruta de verano y por supuesto el aceite de oliva) y la polémica de la “comida basura”, existe un aspecto crucial donde pone el acento Doris Dörrie y el maestro Edward Brown: El respeto por la comida y por nosotros mismos están conectados entre sí. Hemos desarrollado la habilidad de desconectar de nosotros mismos. No pensamos de donde vienen el arroz, los tomates y la carne. No pensamos en que las cosas están relacionadas entre sí. Sin embargo lo están. Por poner un ejemplo del día a raíz de la reciente polémica sobre el cupo de inmigrantes: la tierra, la semilla, el agua, la luz, el agricultor que cultiva fresas en Huelva, el inmigrante subsahariano que bajo un sol abrasador las recolecta, el camionero que las traslada y el consumidor que las come están unidos por algo más que una cadena logística. Estamos en conexión con todo y esa fresa que nos llevamos a la boca materializa ese vínculo.



Evidentemente hay varias lecturas: podemos considerar esa fresa como “combustible para el cuerpo” (como si nuestro cuerpo fuera poco más que una máquina, lo que ya dice mucho sobre la pre-concepción subyacente), como “capricho para los sentidos” (como si nuestro paladar no evolucionara y se hubiera estancado en la etapa infantil de las chuches) o también podemos realizar una lectura “a la sistémica” y considerar que además de ser combustible y manjar para los sentidos, existe una visión más elevada y transcendente (sin ser religiosa en el sentido ortodoxo) que nos permite reconciliarnos con nosotros y el medio ambiente pues ese fruto es también un vínculo entre nosotros, la tierra y el agua, entre nosotros y el esfuerzo humano aparejado, entre nosotros y la vida. De ahí el énfasis hacia la necesidad de cuidado, respeto y consideración hacia la comida.

Esto es lo que enseña esta pequeña joya que ví ayer: En nuestra cocina estamos en conexión con todo el universo. Cómo cocinamos la comida y cómo la cocina nos “cocina a nosotros”. De algún modo al cocinar también “somos cocinados”, pues nuestra actitud en la cocina, en la selección y preparación de los alimentos, son un reflejo de lo que somos, como nos consideramos a nosotros mismos y a los demás. Al cocinar, “cocinamos” también nuestros valores de respeto y consideración hacia nuestro cuerpo-mente, “cocinamos” nuestro respeto y consideración hacia las demás personas que van a disfrutar de nuestra cocina y “cocinamos” nuestra conciencia de vinculación con el mundo y el universo que ha hecho posible la materialización de esos alimentos. La dualidad cartesiana queda en entredicho en la cocina Zen: no hay separación entre cuerpo y mente antes, durante y después de cocinar, pues cocinamos con y para nuestro cuerpo-mente y comemos con y para nuestro cuerpo-mente.

Si algo hay de fascinante en el Zen es esta ausencia de muros conceptuales: no diferencia entre cocina y templo, entre cuerpo y mente, entre profano y transcendente. Por eso me atrae el Zen: en su esencia es sistémico, unificador, rompe-barreras, sin artificios y sin peajes ideológicos o metafísicos que acatar. En este sentido me congratula que un pensador sistémico como el físico Fritjof Capra le dedique un espacio específico en sus obras y en su vida al Zen.

Pero, un momento, no tan rápido, ¿qué es entonces el Zen? inquiere nuestra perspicaz mente occidental adicta a la definición, categorización y clasificación. Cuando a un maestro Zen se le pidió que definiera el Zen, dijo, “Cuando tengo hambre, como, cuando estoy cansado, duermo.”. Podría ofrecerte una aproximación intelectual, pero aún así eso no sería Zen, por ejemplo: recobrar la naturalidad de nuestra naturaleza original. ¿¿??. Sin embargo, eso no es Zen, pues cualquier conceptualización sobre el Zen está abocada al fracaso (pienso que tal vez eso lo hace interesante para nuestra mente occidental, pues el Zen se escapa continuamente cual anguila de la Albufera a la conceptualización, constituyendo un desafío para nuestra cultura y filosofía occidentales, que busca infructuosamente capturar su esencia) y aunque existen multitud de libros Zen mi recomendación es bien simple: el Zen no se estudia, se practica (Zazen). Por eso el Zen es indisociable del Zazen: siéntate, mantén la columna vertebral recta y observa el ritmo de tu respiración. Y lo que tenga que venir, vendrá. O no. Como dice el maestro Dokushô Villalba “Siéntate y siéntete.”. “Eso” es Zen, y “eso” no se puede expresar con palabras. De ahí que la escasa enseñanza verbal de los maestros Zen se exprese muy a menudo en forma de paradojas o koans. Este es uno de mis koans preferidos:


Dos monjes miraban una bandera ondeando en el viento. Uno de ellos dijo:
- “Es el viento que la mueve”.
El otro le respondió:
- “No estoy de acuerdo, es la bandera la que se mueve.”
Pero un patriarca Zen que estaba de pie muy cerca de ellos les dijo:
- “Ni la bandera ni el viento se mueven… es la mente la que se mueve.”



En palabras de un dicho Zen muy famoso: “Antes de estudiar Zen, las montañas son montañas y los ríos son ríos; mientras estás estudiando Zen, las montañas ya no son montañas y los ríos ya no son ríos; pero una vez que alcanzas la iluminación las montañas son nuevamente montañas y los ríos nuevamente ríos.”

A pesar de su encuadramiento al modo occidental como “religión budista”, el Zen no está interesado más que colateralmente en la doctrina de Buda (los llamados Sutras, el equivalente a los Evangelios para los cristianos o el Corán para los musulmanes), pues su objetivo no es ni más ni menos que el alcanzar la experiencia de Buda: la iluminación, una experiencia conocida en Zen como satori. Aunque, con permiso del admirado Jiddu Krishnamurti, diría que la iluminación no es perseguible como quien busca un objeto precioso o va de un espacio-tiempo A a un espacio-tiempo B, sino más bien la iluminación nos alcanza, viene a nosotros, no nosotros a ella, nos llega sin buscarla una vez le has hecho sitio en tu interior. En este sentido la iluminación es una experiencia a la que estamos llamados todos, aunque dependiendo de las culturas se la llame de formas diferentes: nirvana, satori, éxtasis, experiencia de dios, etc.

La experiencia de la iluminación es la esencia del Budismo y en este sentido el Zen se centra en esa experiencia y no está interesada en ninguna interpretación más allá de esta. Al Zen no le interesa teorizar sobre la iluminación. En este sentido es impropio hablar de una Teología Zen o una Metafísica Zen. Sería un contrasentido pues la experiencia del Zen es la experiencia de la iluminación, y dado que esta experiencia trasciende toda categoría de pensamiento, el Zen no se interesa en ninguna abstracción ni conceptualización de la misma. El Zen no tiene ninguna doctrina o filosofía especial, ningún credo ni dogma formal que acatar y enfatiza su libertad frente a los corsés doctrinales, esto le hace verdaderamente original, algo que en el ámbito cristiano podría enlazar con la vía de los místicos y en el ámbito musulmán con la vía de los sufíes. El “Ama y haz lo que quieras” de Agustín de Hipona y el “Por mucho que hable de amor o lo defina, cuando llego al amor me avergüenzo de mis palabras” de Yalal ad-Din Muhammad Rumi son muy Zen. Es puro Zen.

Uno de las obras más interesantes de Zen para occidentales que leído es “Zen en el arte del Tiro con Arco” escrito por el filósofo alemán Eugen Herrigel al que alguna vez me he referido y que al igual que el film protagonizado por el maestro Edward Drown, apenas teoriza sobre Zen, una constante en los maestros Zen, que parece que huyen de conceptualizar algo que está más allá de nuestra pequeña mente clasificadora. Herrigel utilizó más de cinco años con un renombrado maestro japonés en arquería para aprender su arte y nos da en su libro las claves de cómo experimentó Zen a través del tiro con arco. Herrigel nos describe como el tiro con arco le fue presentado como un ritual que es bailado en movimientos espontáneos, libres de esfuerzo y propósito. Le tomó muchos años de práctica, como aprender a estirar el arco a lo Zen, con un tipo de fuerza no forzada, y como liberar la cuerda sin intención, dejando que el tiro “caiga del tirador como una fruta madura”. Cuando llegó al clímax de perfección, el arco, la flecha, el objetivo y el arquero, todos se fundían los unos en el otro y él no disparaba sino que “eso” lo hacía por él.

“Eso” experimentable y no definible de lo que habla Herrigel es Zen, lo experimentemos en la sala de meditación o en el autobús, en la cocina o en el arte del tiro con arco, en la soledad de la montaña o en la plaza del mercado, porque, como diría la mística abulense Teresa de Cepeda y Ahumada “También entre los pucheros anda el Señor”.


Para saber más: Edward Espe Brown en Wikipedia [inglés]

Tassajara Zen Mountain Center en Wikipedia [inglés]

Zen en el Arte del Tiro con Arco en Wikipedia [inglés]

Zen en Wikipedia [castellano]

Zazen en Wikipedia [castellano]

Origen y desarrollo del Zen por Allan Watts

Zen por Fritjof Capra

Textos de Grandes Maestros Zen

¿Qué es la Meditación Zen? por Francisco Mesa Suárez

Luz Serena. Comunidad Budista Soto Zen

Blog del maestro Dokushô Villalba

Jiddu Krishnamurti en Wikipedia

Misticismo en Wikipedia

Orden Cartuja en Wikipedia

Sufismo en Wikipedia

Film Cómo cocinar tu vida, de Doris Dörrie en Karma Films

Fim El gran silencio, de Philip Gröning en Film Affinity

Film Bab'Aziz el sabio sufí, de Nacer Khemir en Karma Films

VIA: PENSAMIENTO SISTEMICO

Etiquetas para Bitácoras: , , , , , ,

martes, 25 de noviembre de 2008

Uno mismo. Por J. Krishnamurti.


Krishnamurti un inagotable manantial de sabiduría nos desnuda hoy,ante a nuestra propia mirada, leamoslo:

Necesitamos una tremenda cantidad de energía para comprender la confusión en que vivimos, y el estar convencido de que “tengo que comprender”, produce la vitalidad para investigar. Pero la búsqueda, la investigación implica tiempo, y como hemos visto, el descondicionamiento gradual de la mente no es el camino. El tiempo no es el medio.
Ya seamos viejos o jóvenes, es AHORA cuando el proceso total de la vida puede llevarse a una dimensión diferente.
Buscar lo opuesto de lo que somos tampoco es el medio, ni lo es la disciplina artificial impuesta por un sistema, un maestro, un filósofo, o un sacerdote. Todo eso es muy infantil. Cuando nos damos cuenta de esto, nos preguntamos si será posible abrirse paso inmediatamente a través de este pesado condicionamiento de siglos sin entrar en otro condicionamiento, ser libres para que la mente pueda ser del todo nueva, sensible, viva, alerta, apasionada, capaz. Ese es nuestro problema. No hay otro, porque cuando la mente llega a ser nueva puede afrontar cualquier problema. Esa es la única pregunta que tenemos que formularnos.

Pero no preguntamos. Deseamos información. Una de las cosas más curiosas de la estructura de nuestra psique es que todos queremos que se nos dé información porque somos el resultado de diez mil años de propaganda. Queremos que otra persona confirme y corrobore lo que pensamos; sin embargo, la pregunta sólo es auténtica cuando uno se la hace a sí mismo.

Lo que yo digo tiene muy poco valor; usted lo olvidará una vez cierre este libro, o recordará y repetirá ciertas frases, o comparará con lo que ha leído en otros libros, pero no se enfrentará a su propia vida.
Y esto es lo único que importa: su vida, usted mismo, su pequeñez, su superficialidad, su brutalidad, su violencia, su codicia, su ambición, su sufrimiento diario y su dolor interminable. Esto es lo que tiene que comprender, y nadie en la tierra o en el cielo lo va a hacer por usted, sino usted mismo.

© KFT - Libérese del pasado.

POSTEADO CON PERMISO DE KFT LATINOAMERICA

Etiquetas para Bitácoras: , , , , , ,

lunes, 24 de noviembre de 2008

Anantasana, el sueño infinito de Vishnu

.
Ananta:“Infinito”; “sin límites”.En esta postura de yoga nos estiramos desde los aductores e isquiotibiales para alcanzar el cielo con la punta del pie. Es una postura de flexión y equilibrio lateral. Los glúteos nos mantienen en equilibrio abriéndo nuestra pelvis. En la postura sentimos que nuestra mente puede descansar y liberar las ondas alfa del yoga nidra, así como Vishnu sueña al mundo, nosotros en Anantasana podemos soñar que podemos cambiar serenamente nuestro corazón.

Como todas las deidades hindúes, Viṣṇú tiene muchos nombres, quizá más que cualquier otro, recogidos en los Vishnú Sahasra Nāma (‘Viṣṇú, mil nombres’), que aparecen en el Mahābhárata. Los nombres derivan generalmente de los supuestos an-anta kalyana gunas (‘in-finitos afortunados atributos’) del Señor. Los siguientes son algunos nombres con estatus especial:

  • Jagannatha: señor del mundo.
  • Achiuta: infalible (a: partícula negativa; chiuta: ‘que puede caer’).
  • Ananta: infinito (a: partícula negativa; anta: ‘final’). También se llama así su expansión Ananta Shesha.
  • Ananta-sayana: que se acuesta sobre la serpiente Ananta.


Viṣṇú (o Vishnú) es un dios hindú. Su nombre podría significar ‘omnipresente’ en alguna forma de sánscrito antiguo. Viṣṇú forma parte de la Trimurti (‘tres formas’, a veces descrita de manera inexacta como "Trinidad" hindú): Brahmā (el Creador, en la modalidad de la pasión), Viṣṇú (el Preservador, en la modalidad de la bondad) y Śivá (el Destructor, en la modalidad de la ignorancia).

Según el Padma Purana, Vishnú es el dios principal de la Trimurti, es decir, él es el creador, preservador y el destructor del universo: cuando Vishnú decidió crear el Universo se dividió a sí mismo en tres partes. Para crear dio su parte derecha, dando lugar al dios Brahmā. Para proteger dio su parte izquierda, originando a Vishnú (es decir, a sí mismo) y por último, para destruir dividió en dos partes su mitad, dando lugar a Shivá».

Es más célebremente identificado con sus avatares, más especialmente Rāma y Kṛṣṇa.

Vishnú habita en un paraíso conocido con el nombre de Vaikhunta donde todo es oro y piedras preciosas. Desde ese lugar se cree que el río Ganges surge de sus divinos pies y fluye hacia la Tierra.


Atributos teológicos

Viṣṇú es la deidad que todo lo incluye, conocido como Puruṣa (‘varón’ o ‘disfrutador’), Mahā-Puruṣa (‘gran disfrutador’), Param-Ātmā (‘suprema alma’), Antar-yāmī (‘de lo interno, el controlador’), Śeṣa (‘final’ o totalidad, en quien están todas las almas), Bhaga-vān ('de las glorias, el poseedor').

Viṣṇú posee seis glorias divinas:

  • jñāna (‘conocimiento’)
  • aiśvarya (‘control’)
  • śakti (‘energía’, `potencia´)
  • bala (‘fuerza’)
  • vīriá (‘virilidad’)
  • tejas (‘resplandor’)

Su vehículo es Garudá, el dios de los pájaros.

Habitualmente se representa como un ser de forma humana, piel azul y cuatro brazos sosteniendo una padma o flor de loto, una caracola (ambas para alentar a sus devotos), un chakra (disco similar al que usan los ninjas, que Viṣṇú usa para degollar a los demonios) y un mazo o cetro de oro (símbolo del poder real en el Universo). Frecuentemente se le ve sentado, descansando sobre una flor de loto, con su consorte Lakṣmī sentada sobre una de sus rodillas.

Otras formas de Viṣṇú

Mahā-Viṣṇú (el 'gran Viṣṇú') es su aspecto más grande: es tan gigantesco que cada molécula de su respiración es uno de los millones de universos materiales. Mahā-Viṣṇú duerme en un éxtasis denominado yoga nidra (‘sueño yóguico’) y sueña las actividades de todos los seres vivos.[1]

La refulgencia brahma-yioti (‘divino brillo’) del cuerpo de Viṣṇú es el aspecto impersonal (no-persona) de Dios: el Brahman.

Otro nombre de Viṣṇú es Harí (proveniente de la raíz sánscrita hrī que significa ‘quitar (el pecado o el sufrimiento)’.


Viṣṇú con Lakṣmī, en el templo de Khajuraho.

Lakṣmī, la consorte

La consorte de Viṣṇú es Lakṣmī-devi, la Diosa de la fortuna. Esta śakti (‘energía’) es la samvit (‘completo conocimiento’) del dios, mientras que los demás cinco atributos surgen de esta samvit. Śakti es la ahamata (‘personalidad y actividad’) de Viṣṇú. Es personificada en el folclore hindú y es llamada Śrī o Lakṣmī. Ella se manifiesta en: kriyā-śakti (‘actividad creativa’), y bhūti-śakti (‘creación’) de Dios.

Viṣṇú no puede ser parte de su propia energía o creatividad (ahamta). Por lo tanto él necesita que su consorte la diosa Lakṣmī esté siempre con él, sin ser tocada por nadie más. Por eso la diosa tiene que acompañar a Viṣṇú en todas sus encarnaciones.

Viṣṇú es el principal dios del vaiṣṇavismo. En la actualidad los hindúes (que son los seguidores del hinduismo y no los habitantes de la India —los indios, que pueden ser hindúes, musulmanes, budistas, etc.—) creen que Viṣṇú se encarnó en la India como varios avatares. Es frecuentemente adorado en la forma de esos avatares.

No se sabe claramente cuándo o cómo comenzó el culto a Viṣṇú. En los Vedas (recopilaciones de las creencias de los arios), Viṣṇú es clasificado como un dios menor, estrechamente asociado con Indra. Sólo más tarde en la historia hindú llegó a ser un miembro de los Trimurti y finalmente la más importante de las deidades de la religión.

Namasté!

Gracias a Isa por su espontaneidad y destreza. Gracias a Gasti por su talento en la fotografía y A Maia, mi sobri por prestarnos su casa. Los quiero mucho!!!!

Adriana


Etiquetas: , , , , , ,

jueves, 20 de noviembre de 2008

Los genes también 'se relajan'


Un estudio señala, por primera vez, el poder de la mente sobre la expresión genética

Calma el estrés, ayuda a olvidar por un rato los problemas y mejora la forma física. Éstas eran, hasta la fecha, las bondades del yoga, el Tai chi y otras técnicas de relajación. Pero no son las únicas. Investigadores del Hospital General de Massachusetts y de la Universidad de Harvard (EEUU) apuntan que sus ventajas llegan mucho más lejos e influyen en aspectos como la presión sanguínea, el latido cardiaco o el consumo de oxígeno. Y también modifican los genes.

"Durante cientos de años, la medicina occidental ha mirado al cuerpo y la mente como entidades totalmente separadas. Pero ahora hemos descubierto que las técnicas de relajación que cambian la actividad mental pueden alterar incluso la expresión genética", señala a elmundo.es Herbert Benson, uno de los autores del trabajo que publica 'PLoS One'.

'¿Es posible que una simple intervención, no farmacológica, ayude a los pacientes con trastornos tan dispares como la artritis reumatoide, la infertilidad o una elevada presión sanguínea?', se preguntaron los científicos. Y, tras su investigación, contestan que sí. La clave reside en lo que se denomina "respuesta de relajación", un estado que se caracteriza porque desciende el consumo de oxígeno, reduce la presión sanguínea, disminuye las pulsaciones y alivia el estrés, y que puede conseguirse gracias a las técnicas como el yoga o, incluso, la oración.

Para comprobar la influencia de estas técnicas y ver cómo afectaban a los genes, los investigadores realizaron un estudio con 19 personas que llevaban una media de nueve años practicando este tipo de ejercicios, con 19 individuos que nunca habían hecho nada de relajación y con otros 20 participantes que sirvieron de grupo de control y que recibieron un entrenamiento de ocho semanas en estas técnicas.

Al estudiar los genes de todos observaron que existían diferencias entre quienes practicaban yoga o Tai chi y lograban obtener una 'respuesta de relajación' y entre los que no eran asiduos a estas prácticas. Y gracias al grupo de control vieron que estas técnicas modificaban la cadena genética y, en concreto, que la respuesta de relajación era la responsable de alterar la expresión de los genes implicados en procesos como la inflamación o la forma en la que el cuerpo maneja los radicales libres, unas moléculas producidas por el propio organismo y que si no se neutralizan bien, pueden dañar los tejidos y las células.

Al alcance de todos

"Se trata del primer estudio en analizar cómo la mente puede afectar a los genes", destacan sus autores. "La gente ha estado utilizando las técnicas de relajación que combinan cuerpo y mente durante milenios. Nosotros hemos visto que cualquiera puede conseguir la respuesta de relajación gracias a estas técnicas", afirma Benson.

Para este experto, que practica estas técnicas a diario, "no hay ninguna mejor que otra, ya que depende de los intereses de cada uno y el mecanismo que está implicado en la modificación genética es el mismo", indica. "La clave está en la repetición y la constancia. Puedes conseguir los mismos resultados con la oración, repitiendo concentrado 'un ave maría', que con la repetición de los ejercicios de yoga o de palabras como 'paz' o 'amor'", declara.

En los últimos tiempos hay evidencias claras de que el estrés psicosocial al que está sometido un individuo puede manifestarse con perturbaciones en los procesos celulares, generalmente aumentando el estrés oxidativo y, como consecuencia, el envejecimiento celular. La 'respuesta de relajación' es efectiva a la hora de reducir estos síntomas relacionados con el estrés y también ayuda a mejorar trastornos cardiovasculares, autoinmunes y procesos que implican dolor, concluye el estudio.


Etiquetas: , , , , , ,

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Cómo hacerse más inteligente, con cada inspiración

A las 04:30, cuando casi todos se relajan en Wall Street, Walter Zimmermann inicia en vivo una gran actividad de cables y apuestas frente a su audiencia de pago. Aproximadamente 200 inversores institucionales (incluyendo líneas aéreas y compañías petrolíferas) desembolsan hasta 3.000 dólares mensuales por enlazar diariamente, vía web, con su predicción sobre el volátil mercado energético, una actuación que puede mover cientos de millones de dólares. “No me pagan para que me equivoque – eso te lo puedo decir”, dice Zimmermann. Pero a medida que va haciendo clic a través de las docenas de pantallas y gráficos de tres computadores, su imagen es la de un hombre centrado y calmado. Zimmermann, de 54 años, vio como la mayoría de sus colegas en el mercado de futuros energéticos se quemaban hace mucho tiempo. Él no atribuye la resistencia de su agudeza cerebral a un gotero intravenoso de café expresso sino a los 40 minutos que dedica cada mañana y cada tarde a la meditación. Su práctica, dice, me ayuda a mantener la claridad que necesito a la hora de realizar análisis intuitivos y rápidos; incluso a medida que se acerca la hora feliz (el cierre de la bolsa). “La meditación es mi arma secreta”, comenta.

Todo el mundo en esta bola de agua sabe que la meditación reduce el estrés. Pero con la ayuda de la avanzada tecnología de un escáner cerebral, los investigadores están empezando a demostrar que la meditación afecta directamente a la estructura y a las funciones del cerebro, modificándolo de una manera que parece incrementar el alcance de la atención, agudizar el enfoque y mejorar la memoria.

Un estudio reciente encontró evidencias de que la práctica diaria de la meditación hace que se hagan más densas las partes del córtex cerebral responsables de la toma decisiones, la atención y la memoria. Sara Lazar, científica investigadora en el Hospital General de Massachussets, presentó el noviembre pasado unos resultados preliminares que demostraban que la materia gris de 20 hombres y mujeres que meditaban durante 40 minutos al día, era más densa que la de aquellas personas que no lo hacían. Al contrario que en estudios previos, que se centraban en monjes budistas, los sujetos en esta ocasión eran trabajadores del área de Boston que practicaban un estilo occidental de meditación llamado atención, o meditación interior. “Hemos demostrado por primera vez que no necesitas hacerlo durante todo el día para lograr estos resultados”, dijo Lazar. Y lo que es más, sus resultados sugieren que la meditación podría ralentizar el adelgazamiento natural que esa sección del córtex sufre con el paso del tiempo.

Las formas de meditación que están estudiando Lazar y otros científicos implican que el sujeto se centre en una imagen, un sonido, o en su respiración. Aunque resulta aparentemente simple, su práctica parece ejercitar las partes del cerebro que nos ayudan a prestar atención. “La atención es la clave para aprender, y la meditación ayuda a regularla voluntariamente”, dice Richard Davidson, director del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin. Desde 1992, Davidson ha colaborado con el Dalai Lama en un estudio del cerebro de los monjes tibetanos, a quienes él llama “los atletas olímpicos de la meditación”. Usando cubrecabezas equipados con sensores eléctricos y colocándoselos a los monjes, Davidson ha registrado sus poderosas e inusuales ondas gamma, mucho mejor sintonizadas en los tibetanos que en los meditadores novicios. Los estudios establecieron un vínculo entre la sincronía de estas ondas gamma y el incremento en la conciencia.

Muchas de las personas que meditan afirman que la práctica restaura su energía, lo cual les permite desempeñar mejor cualquier tarea que requiera atención y concentración. Si así fuera, ¿no sería igual de beneficiosa una siesta a medio día? No, dice Bruce O’Hara, profesor asociado de biología en la Universidad de Kentucky. En un estudio que se publicará este año, sometió a estudiantes de colegio bien a meditación, a sueño o a ver televisión. Después realizó con ellos lo que los sicólogos llaman vigilancia sicomotora, pidiéndoles que apretaran un botón cuando se emitiese una luz sobre una pantalla. Aquellos que habían aprendido a meditar, realizaron el test un 10% mejor; “un salto enorme, estadísticamente hablando”, dice O’Hara. Aquellos que dormitaron lo hicieron significativamente peor. “Lo que implica”, según teoriza O’Hara, “que la meditación podría restaurar la sinapsis, al estilo de lo que sucede cuando dormimos, pero sin el atontamiento inicial”.

No es nada sorprendente, dados esos resultados, que un creciente número de compañías (incluyendo a Deutsche Bank, Google y Hughes Aircraft) ofrezcan clases de meditación a sus empleados. Jeffrey Abramson, jefe ejecutivo de Tower Co., empresa de desarrollo afincada en Washington, dice que el 75% de su plantilla asiste a clases gratuitas de meditación trascendental. Hacer que sus empleados sean más listos es solo uno de los beneficios; los estudios dicen que la meditación mejora también la productividad, en gran medida gracias al efecto de prevención de enfermedades relacionadas con el estrés y reduciendo el absentismo.

Otro beneficio para los empleados: la meditación parece ayudar a regular las emociones, lo cual a su vez ayuda a que las personas sepan arreglárselas. “Uno de los dominios más importantes donde actúa la meditación es el de la inteligencia emocional; un conjunto de habilidades mucho más consecuentes para el éxito en la vida que la inteligencia cognitiva”, dice Davidson. De modo que, como resolución para el nuevo año que le rendirá grandes beneficios en casa y en la oficina, intente hacer esto: solo respire.

Traducido de How to Get Smarter, One Breath at a Time (Autora Lisa Takeuchi Cullen para Time)


Etiquetas: , , , , , ,