Nos nutre saber que aquí , en este tiempo de espera, somos puro misterio y búsqueda. Para qué preguntar hacia dónde, durante cuánto tiempo, si lo efímero y circular, te da la mano , iluminando cada rincón de tu omnipotencia.
Miramos a ese niño recién nacido,como un Dios que nos enseñará a crecer en la simpleza. Gratitud de reyes sin posesiones, humildad de sabios , cuya letra ,es la pisada vital, que guía.
Pisamos la tierra ,para luego desprendernos, suavemente como una pluma en el viento.
Que puedas nacer otra vez.





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