domingo, 15 de marzo de 2015

Relatos salvajes. Cuando la violencia es la respuesta.




En casa amamos el cine. Estudiamos guión y critica cinematográfica en Filosofía y Letras y otros centros junto a mi marido. Ayer después de varios meses vimos con nuestros hijos adolescentes, el film Relatos salvajes, de Damian Szifron. 

No dudamos en que fue entretenida, se pasó volando, como buen cine de entretenimiento. Pero qué sabor mas amargo nos quedó y qué desilusión!



La pregunta era: "el cine y en particular el cine argentino, ¿nos ayudan con estos relatos?"

Parte de nuestra sociedad está atravesada por un "relato" que nos genera la peor de las respuestas humanas, la VIOLENCIA. Violencia por la impotencia de un sistema que no cuida a sus ciudadanos, una justicia en la que el ladrón es el vivo y el trabajador, el servidor indigno de calificar como honorable, frente al más pillo y estafador. Claro que refleja a una parte de la sociedad globalizada. No a todos nosotros.   




Desde siempre existió el pathos ,algo que afecta a los personajes, que serán arrastrados por esa historia y el ethos , la intención, aquello que se quiere decir o transmitir como mensaje final.
En el pathos, los personajes son solo marionetas arrastradas por la violencia animal, SALVAJE. En el ethos el autor deja un mensaje desesperanzador, acrítico, ya que la única salida que les propone a sus personajes es la respuesta violenta en todas sus formas.   

Cuentos que no tienen una trama, ni desenlance, ni final, cuentos que no son cuentos. Como comentaba mi marido, es más fácil hacer 6 cortos, que un buen largometraje pues no hay desarrollo de los personajes.



La brevedad de cada historia fue elegida como un método discursivo, para no profundizar en las en las causas de los comportamientos de sus personajes. Francis Ford Coppola dedicó dos horas de relato, en Apocalipse Nowpara describir el horror de la violencia como recurso. En su frase final,  Kurtz, Marlon Brando, interpretando a un general, convertido en salvaje, concluye: ¡qué horror!, ¡qué horror!  

  

Vivimos en una sociedad de comida rápida, de mensajes de 120 caracteres, de relaciones casuales, de copiar y pegar. 
El director no es un creador sino una consecuencia directa del mundo que intenta describir.   
   


El cine como séptimo arte es capaz de mostrar y sugerir a través de la imagen y el guion, una utopía sobre lo posible, lo deseado, lo que nos merecemos desde lo social y la belleza. Y el RELATO no lo sugiere en ninguno de sus personajes. Todos se casan con la Violencia, como en las primeras peliculas de Tarantino hace 20 años. 

Adriana Paoletta