sábado, 6 de septiembre de 2014

El retorno a la alegría.

Si no podemos ser felices a pesar de nuestras dificul­tades, ¿de qué nos sirve nuestra práctica espiritual?

MAHA GHOSANANDA, el «Gandhí» de Camboya


Cuando aprendes a navegar tus dificultades con gracia y compa­sión, también descubres que la alegría vuelve. Sí, la vida es tener problemas, como declara Zorba y, sin embargo, tus penas y difi­cultades no te definen. No tratan de limitar quién eres. A veces, durante los periodos en los que tus luchas te abruman o cuando duran mucho tiempo, puedes confundirlas con tu vida. Te acos­tumbras a la dificultad, te haces leal a tu sufrimiento. No sabes quién serías sin él. Pero tus dificultades no son el fin de la historia, solo son una parte de ella; forman parte de tu camino hacia el gran amor y la comprensión, una parte de la danza de la humanidad.

Cuando Siddharta se sentó junto al río se dio cuenta de que todas las voces del río componian la música de la vida: el bien y el mal, los placeres y los dolores, la pena y la risa, los anhelos y el amor. Su espíritu ya no estaba en guerra con la totalidad de la vida.

 

Descubrió que junto a las luchas, también hay una alegría in­quebrantable. Esta alegría puede ser tuya.


Maha Goshananda enseñaba a todos aquellos con los que se encontraba -incluso en Camboya, donde todas las familias ha­bían sufrido pérdidas inimaginables durante el genocidio-, que, a pesar de nuestras dificultades, el amor puede retornar. Enseñaba a afrontar las penas con compasión y comprensión, enseñaba a honrarlas, y finalmente a transformarlas. Es importante no dejar que tus penas se conviertan en la totalidad de tu vida.

 

«¿Cuándo vas a un jardín -pregunta Rumí- miras las espinas o las flores? Pasa más tiempo con las rosas y el jazmín».


El maestro Kornfiled nos enseña poder navegar en el mar de nuestras emociones, de nuestros sucesos turbulentos, sabiendo que los sucesos son parte nuestra vida y forman parte de nuestro aprendizaje.
Sino estás cerca del dolor como lograrás la empatía necesaria para entender el dolor del otro, sino has sido traicionado, cómo liberarás al  otro de la desilusión , si no has experimentado el perdón, cómo darás  la liberación  al otro, para poder soltar y perdonar.

Es necesario aceptar la totalidad de nuestra vida, comprenderla profundamente, para no seguir apegados al pasado y seguir caminando disfrutando de la alegría que es puro manantial de Vida, aqui donde más lo necesitas.

Un abrazo desde el corazón.

Adriana