Cuidar desde la compasión

 

La experiencia del cuidar al otro es una acción de amor terapéutico. Un maestro que cuida a sus alumnos está conectado en la distancia con los hilos invisibles que nos unen vincularmente a cada ser. Me ha sucedido frecuentemente saber si alguien está pasando un difícil momento y llamarlo en ese preciso instante. Mirar en una clase a alguien y sentir lo que necesita para sanar. No es sólo el estudio , es el compromiso terapéutico que nos invita a madurar , en procurar siempre el bien y el cuidado a los demás.

En mi vida como terapeuta , desde mi práctica de la meditación, no como algo separado de mi función profesional, sino como una forma de vincularme con los otros, entro en la dimensión de unidad para forjar esa sabiduría que funciona desde la intuición y no sólo desde los saberes académicos , que por cierto están por detrás de una verdadera transferencia terapéutica.

Vibrar al otro en mi campo de resonancia humano es darle la confianza para que pueda acceder a sus recursos internos para sanar y entender el síntoma desentrañando el camino que nos alejó de nuestro equilibrio interior.

Nuestras heridas , en todo caso, son la brújula que hemos perdido en el viaje de regreso a lo esencial , a nuestra vulnerada humanidad, heridas de duelos, de traiciones silenciosas que quebrantaron la confianza original y que respondía a la bondad y al cuidado compasivo con el que nacimos y nos hacen olvidar detrás de la dureza y la distancia del mundo.

Sólo en el encuentro humano hay cura y alivio sanador , en la confianza de otros humanos sufrientes y encarnados en la piel de quienes nos cuidan .

Adriana Paoletta




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