sábado, 10 de septiembre de 2016

El arrepentimiento es la primer lección de vida

Cuando soñé mi vida la vi semejante a lo que hoy vivo. Si me preguntan si me arrepiento de algunas cosas...SI , ME ARREPIENTO. El arrepentimiento es una virtud saludable para decirnos que esta vida no puede ser controlada ni sabida de antemano.
El arrepentimiento en nuestra vida es tan sanador que nos libera del orgullo de controlarlo todo. Nos abre al poder esclarecedor de los errores que son nuestras lecciones de vida. Si aprendimos a vivir y a amar es necesario que nos arrepintamos para empezar de nuevo.
Si vivimos sabiéndonos inquebrantables y orgullosos de nuestros méritos y de nuestro errores, será esta la impronta más notable de nuestra falta de humildad y también de fragilidad frente a lo desconocido. Pues existe alguien que no se pregunte si ha obrado bien en determinada circunstancia?

Si vivimos espiritualmente, no basta con arrepentirnos del mal que hemos causado, sino del bien que no hemos prodigado. c
Para crear en nuestros hijos una clara conciencia del resultado de sus actos baste tan solo con mirar a su alrededor y contemplar lo sucedido. Si he agredido con palabras ofensivas a mi hermano habrá en sus ojos tristeza o ira. Si he mentido a un ser querido, puedo ver su desilusión al descubrir mi mentira. Si nadie nota que he cometido un error , dentro mio habrá una voz que me pida saldar esa deuda y enmendar el error. Si esa voz no está en mi y no puedo ver el efecto desbastador de mis actos entonces tengo una clara falta de empatía con los demás seres.
Hace mucho que me esfuerzo en  el compromiso de no hacer algo que ofenda al hombre, porque todo lo que es faltar a los hombres, también es faltar a Dios. Hace tiempo que he querido transformarme , y para esto, es necesario mi arrepentimiento.


 Jesús dijo "¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado!" (Mt 4,17).

Por eso la primer lección de la vida espiritual es el arrepentimiento como camino hacia la libertad enseñada por Jesús.
Cuando no nos arrepentimos vivimos esclavizados por la mentira, una falsa percepción de la realidad y una distancia desoladora de sus valores altruistas. 
 «Ustedes serán verdaderos discípulos míos si perseveran en mi palabra; entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres». (Jn 8, 31-32)

Tengo la convicción plena, que todos necesitamos  arrepentirnos, ¿alguien se siente libre de culpas? Para reconocerse creyente, hay que reconocerse como pecadores, y si decimos que no tenemos pecado ¿hasta que punto estamos diciendo la verdad? “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no Está en nosotros.” (1 Juan 1,8).

Para creyentes y no creyentes, el camino del perdón parte de la tristeza de haber obrado mal y lastimado a mi hermano de alguna manera. Y a partir de esa tristeza se abre el camino del arrepentimiento que construye un nuevo horizonte en nuestros vínculos amorosos y sociales.
Un ser humano debe aprender desde muy pequeño su primera lección de vida, el arrepentimiento frente al mal cometido, frente a la mentira construída, ante su infidelidad o traición, ante la injusticia, ante el robo, ante el desamor, ante el descuido de un desvalido, ante la soberbia de saberlo todo, ante tantas barbaries, que día a día alejan al hombre del hombre , al hombre de sí mismo y al hombre de Dios.

Adriana Paoletta

www.taitoku.com.ar