miércoles, 24 de septiembre de 2014

Hipocondría. El miedo a la vida y a la muerte puesto en el cuerpo.


relajacion audio_hipocondriacos por AdriPaoletta

 Este audio de relajación está dedicado a todos aquellos que deseen reencontrar la sabiduria puesta en el cuerpo...



Entrevista con la psicóloga valenciana Amparo Belloch Fuster
Los misterios de la hipocondría, la enfermedad del miedo a morir.

Ocurre cuando una persona, con o sin síntomas, teme en forma obsesiva todo mal.

* Es más frecuente entre los hombres

* A veces no consultan por temor a que les confirmen un diagnóstico grave

* Las ideas sobre posibles enfermedades son continuas

Hay personas -aunque no se sabe cuántas- que conviven con un pensamiento permanente: el temor a estar enfermas y a morir inevitablemente por esa causa. Aunque en su cuerpo no haya indicios claros de alguna dolencia, y sean sanos y rozagantes, cada paso dado (o que tal vez no se animan a dar) está atrapado en ese pánico.

El trastorno, cuyo nombre deriva del supuesto órgano del cuerpo donde creían en una época que se originaba -el hipocondrio, que es la zona situada en la región superior y lateral del abdomen-, es por cierto muy antiguo pero aún despierta misterios.

La doctora Amparo Belloch Fuster, catedrática de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia, España, hizo de la hipocondría tema central de sus últimas clases en nuestro país, que visitó una vez más invitada por la Fundación Aiglé.

-¿El hipocondríaco es un enfermo imaginario?

-No exactamente. Es alguien que le tiene pánico a la muerte. Una de las situaciones del entorno cotidiano que nos recuerdan que nos vamos a morir son las señales que nos envía nuestro cuerpo y eso, en el hipocondríaco, implica interpretar una manchita o un picor como un indicio inevitable de su finitud. Está todo el tiempo alerta a lo que sufre en su cuerpo.

-¿Es del tipo de persona que siempre va al médico?

-Depende, cuando está muy angustiado puede ir y pedir pruebas y por más que los resultados den bien sigue sintiéndose mal... No suele ser del tipo que consume muchos medicamentos: tiene miedo a los efectos adversos, entonces no se automedica.

-Tiene miedo a todo síntoma...

-En realidad más que miedo a los síntomas tiene miedo a que "eso" que siente realmente sean síntomas. Y a veces no va al médico por miedo a que le confirme que realmente tiene algo.

-¿Y entonces qué siente?

-No siempre síntomas físicos. Hay una confusión entre la hipocondría y el trastorno por somatización. El somatizador es aquella persona que convierte sus miedos y preocupaciones en síntomas físicos: jaquecas, dolores musculares, de espalda o gástricos que como son reales para él los interpreta como enfermedades y recorre consultorios buscando el origen de su mal.

-¿Todos somos somatizadores?

-En algún momento de la vida... Pero no hay ningún síntoma que por sí solo indique enfermedad. También todos podemos tener una hipocondría transitoria, como luego de la muerte de un familiar o un conocido, y pasar un período durante el cual podamos sentir temor a sufrir un problema similar. La hipocondría como trastorno crónico, en cambio, es estar preocupado todo el tiempo por estar enfermo y que eso cause una muerte inevitable.

-¿Expresan ese temor obsesivo?

-Generalmente lo que expresan es que no pueden dejar de pensar en la posibilidad de estar enfermos. Lo fundamental no radica en qué síntomas tiene -puede tenerlos o no-, sino en la rumiación continua, en la cabeza que no para de dar vueltas: y entonces si hago esto a lo mejor me pongo enfermo... mejor que no lo haga ¿y si muero?...

-¿Entre quiénes sucede más?

-En los hombres. Clásicamente se dice que la hipocondría es al hombre lo que la histeria a la mujer. La histeria es un trastorno disociativo: la persona convierte sus conflictos, en este caso en síntomas físicos tremendamente llamativos, y se desmaya de golpe, deja de hablar o se queda ciega, sin una causa orgánica que lo justifique. Hace una conversión a un síntoma físico de un problema psíquico y es más frecuente entre las mujeres. En la hipocondría tampoco hay un problema físico. En cuanto la mayor frecuencia, estamos obteniendo los primeros datos de una investigación que encaramos el doctor Héctor Fernández Alvarez de la Fundación Aiglé, sobre un estudio aplicado en poco más de 200 sujetos y corroboramos la tendencia: los hombres puntúan mucho más.

-¿Qué pasa cuando realmente tiene un problema físico?

-Generalmente, la hipocondría cede. Y como enfermos son muy obedientes. Con una adherencia extrema al tratamiento, no se saltan un régimen ni una pastilla, ni toman nada por iniciativa propia.

-¿Esta enfermedad se hereda?

-No hay datos. Pero la clínica dice que los hipocondríacos tuvieron padres que se preocupaban mucho, que por un resfriadillo no los mandaban al colegio. Y luego, en su vida juvenil, el hipocondríaco es ya aquel que no tomará conductas de riesgo, que será prudente al conducir y no cometerá excesos, entonces la familia suele apoyar sus actitudes, no lo ven mal.

-¿Y cómo son los tratamientos?

-Nosotros trabajamos con terapias cognitivas. Tenemos un programa de 15 sesiones, una vez por semana, de una hora de duración, con el objetivo de que la persona pueda organizar su mundo de manera diferente. Intentamos confrontarlo con sus creencias disfuncionales básicas. Y utilizando distintas técnicas. Por ejemplo, se usa un cuaderno donde la persona va anotando las ideas que lo asaltan, la acción automática que eso suscita, la emoción que genera y el pensamiento. Y luego se trabaja con esos elementos. También proponemos la hora de la preocupación : se le pide que no piense en su temor durante todo el día, pero que sí reserve algunas horas para hacerlo, y hasta cansarse. Y pasa tanto tiempo pensando en su miedo básico que llega a aburrirse. Pero, sin embargo, nada ocurre después, entonces el temor obsesivo va cediendo.

-¿Hay curación?

-No. Este un problema crónico, de larga data, y esto significa que no tiene curación. Buscamos mejorar el componente de la ansiedad por la salud. El objetivo no es que deje de ser hipocondríaco, pero que conviva razonablemente con su problema. Y, en etapas posteriores, animarlo a cosas más riesgosas, pero cuando le haya perdido el miedo a los pensamientos.

Por Gabriela Navarra
De la Redacción de LA NACION

sábado, 20 de septiembre de 2014

Serie para dolor de espalda en niños. Lic. Adriana Paoletta




El sedentarismo en los niños y adolescentes, dificulta el desarrollo óseo normal de la columna vertebral, conlleva la pérdida de fuerza y resistencia muscular y hace que la espalda sea más vulnerable al exceso de carga. De ahí la importancia del ejercicio físico y del yoga, tanto para reducir la influencia negativa de otros factores, sobre todo el excesivo peso de la mochila, como para que se formen las curvaturas normales de la columna: los estudios realizados han demostrado que la rectificación de la columna es más frecuente entre los adolescentes sedentarios.

Debemos diferenciar entre molestia ocasional y dolor y no darle mayor importancia a esas molestias ocasionales que no interfieren en la vida cotidiana de los chicospor el contrario, ante el dolor persistente y si además impide las actividades escolares y deportivas, aconsejamos  acudir al especialista para llegar a un diagnóstico. Para luego realizar un tratamiento para la espalda. 
También refleja un estudio español,que un 37% está mal sentado durante el horario escolar y que el mobiliario tampoco es el adecuado para la estatura actual de nuestros escolares. Inciden en la necesidad de educar en la higiene postural, tanto a la hora de dormir, colchón y almohadas adecuados, como al estar sentados, ante el ordenador, consolas…y adecuar el mobiliario escolar a la talla de cada niño.
En cuanto al polémico tema de las mochilas, concluyen que no hay relación entre el peso de las mochilas y las molestias de espalda, debido al corto espacio de tiempo y distancia que las llevan. Es necesario instruir en el uso correcto de éstas: llevar la mochila en la parte superior de la espalda, centrada con los dos tirantes y que sea adecuada a la talla del niño; si no es así es posible que puedan producir molestias.
 Hay que fortalecer la espalda del escolar y no ablandarla.
Sin embargo, por consenso, la comunidad científica internacional recomienda que la carga que el niño transporte no exceda el 10% de su peso corporal. Y también hay acuerdo unánime en que la mejor prevención es fomentar el ejercicio físico desde la infancia, es necesario potenciar la tonificación muscular del niño con la práctica deportiva y ejercicios de organizacion postural como llevamos a cabo en al Escuela Taitoku.
Tips para la espalda.
La Lic. Paoletta, especialista en Crianza y Yoga terapéutico para padres e hijos te aconseja lo siguiente:
  • Fortalecer extensores de la columna con posturas como natarajasana, el danzarín. Haciéndolo de  dos es mas sencillo.




  • Trabajar con elementos de ayuda te permite fortalecer el trapecio, como elevador  de hombros y evitar sobre cargas en la columna.


  •  Posturas laterales como el triángulo, Trikonasana, ayuda a estirar los laterales de los ligamentos vertebrales y fortalecer el tren inferior, las piernas. 


  •  Nada mejor para el dolor lumbar que pavana mukthasana o postura de bebe.



Video para dolores de espalda. Escuela Taitoku.


Para solicitar turnos por sesiones de masoterapia, acupuntura, reeducacion postural y yoga terapéutico para niños comunicarse a consultas@taitoku.com.ar - tel 1558002600

Lic, Adriana Paoletta

domingo, 14 de septiembre de 2014

La fugacidad. La belleza en un soplo.



Las flores del cerezo en primavera son el símbolo de la fugacidad. Nacen una noche, viven unos días y se van. No puedes conservarlas. Es como la belleza de este día y de cada instante, aprende a apreciarlo porque pasará! Vivamos en presencia. Disfrutemos de este bello film... 

Gracias  a Vanesa Erlichy a su bella madre por este regalo que volvi a ver.

sábado, 6 de septiembre de 2014

El retorno a la alegría.

Si no podemos ser felices a pesar de nuestras dificul­tades, ¿de qué nos sirve nuestra práctica espiritual?

MAHA GHOSANANDA, el «Gandhí» de Camboya


Cuando aprendes a navegar tus dificultades con gracia y compa­sión, también descubres que la alegría vuelve. Sí, la vida es tener problemas, como declara Zorba y, sin embargo, tus penas y difi­cultades no te definen. No tratan de limitar quién eres. A veces, durante los periodos en los que tus luchas te abruman o cuando duran mucho tiempo, puedes confundirlas con tu vida. Te acos­tumbras a la dificultad, te haces leal a tu sufrimiento. No sabes quién serías sin él. Pero tus dificultades no son el fin de la historia, solo son una parte de ella; forman parte de tu camino hacia el gran amor y la comprensión, una parte de la danza de la humanidad.

Cuando Siddharta se sentó junto al río se dio cuenta de que todas las voces del río componian la música de la vida: el bien y el mal, los placeres y los dolores, la pena y la risa, los anhelos y el amor. Su espíritu ya no estaba en guerra con la totalidad de la vida.

 

Descubrió que junto a las luchas, también hay una alegría in­quebrantable. Esta alegría puede ser tuya.


Maha Goshananda enseñaba a todos aquellos con los que se encontraba -incluso en Camboya, donde todas las familias ha­bían sufrido pérdidas inimaginables durante el genocidio-, que, a pesar de nuestras dificultades, el amor puede retornar. Enseñaba a afrontar las penas con compasión y comprensión, enseñaba a honrarlas, y finalmente a transformarlas. Es importante no dejar que tus penas se conviertan en la totalidad de tu vida.

 

«¿Cuándo vas a un jardín -pregunta Rumí- miras las espinas o las flores? Pasa más tiempo con las rosas y el jazmín».


El maestro Kornfiled nos enseña poder navegar en el mar de nuestras emociones, de nuestros sucesos turbulentos, sabiendo que los sucesos son parte nuestra vida y forman parte de nuestro aprendizaje.
Sino estás cerca del dolor como lograrás la empatía necesaria para entender el dolor del otro, sino has sido traicionado, cómo liberarás al  otro de la desilusión , si no has experimentado el perdón, cómo darás  la liberación  al otro, para poder soltar y perdonar.

Es necesario aceptar la totalidad de nuestra vida, comprenderla profundamente, para no seguir apegados al pasado y seguir caminando disfrutando de la alegría que es puro manantial de Vida, aqui donde más lo necesitas.

Un abrazo desde el corazón.

Adriana