lunes, 27 de septiembre de 2010

Asanas para abrir tu corazón (primera parte)

Nuestro centro amoroso está ubicado en el centro del pecho. Allí mora nuestro Ser Real. Aquel que nos guía en días de tormentas, nos libera de la opresión del pecho,en el hálito de cada respiración profunda y consciente ,que ensancha la angostura de nuestro pequeño yo. Que de tan pequeño, no puede percibir que una presencia sutil y amorosa está detrás de él ,sosteniendo su mano.


1.Matsyasana con pelota:
Simplemente coloca una pelota detrás de tu espalda a la altura de tus omóplatos, flexiona tus rodillas . Inhala profundamente y eleva tus brazos hacia el cielo. Sentirás que hay algo tenso en tu espalda. Es la carga de todas tus acciones pasadas, algo que llamamos karma. Exhala profundo y lleva tus brazos hacia atrás. Algo en ti comenzará a soltarse. Sigue respirando, suspira si es necesario, libera toda carga de tu espalda para que el cuerpo y su memoria diluyan la tensión de tu coraza. Realiza 5 respiraciones profundas con tus brazos atrás y extiende tus piernas, como si todo tu cuerpo se abriera.Regresa suavemente hasta tu corazón, ya más liberado y de costado retira la pelota observando qué sientes en tu espalda.

2. Parivrtta trikonasana con apoyo:

Coloca un taco o una silla como apoyo, Tus piernas abiertas doble ancho de tus caderas. Flexiona el tronco desde las articulaciones coxofemorales y apoya tus brazos en le taco o la silla para que tu columna esté en descarga mecánica. Inhala profundamente y mientras exhala, gira suavemente el tronco sobre el eje de la columna, elevando el brazo. Siente cómo tu pecho se abre, a través del estiramiento de tu brazo, recibe la fuerza del cielo ( yang) a través de la línea de tu brazo llegando hasta tu corazón. Realiza dos respiraciones profundas y al exhalar vuelve a colocar tus manos en la silla y realíizalo hacia el otro lado. Sentirás un gran alivio en tu columna vertebral y una sensación de liviana liberación.

3. Upavista konasana en dupla:

Colócate en pareja. Sentados con las piernas abiertas. Si no puedes abrir demasiado y tu compañero puede más que tu, simplemente, coloca tus piernas sobre las de él.Sostén la muñeca opuesta de tu compañero y abre tu pecho estirándote a través de tu brazo. Abre tu corazón dejando entrar la respiración. Siéntate firmemente en tus isquiones. Respira profundamente y cambia de brazo. Experimentarás mucha alegría y liberación.

Disfruta de tu sadhana!
Namasté!

Adriana Paoletta

domingo, 26 de septiembre de 2010

Por qué la comida chatarra es adictiva


Recientes estudios demuestran que los alimentos con alto contenido de azúcar, grasas y sal tienen un efecto similar al de la cocaína
LONDRES.- Instalado en el sofá, mirando televisión, siento esa predecible e incontrolable necesidad nocturna. Al principio me quedo ahí sentado, intentando resistirla. Pero cuando más me resisto, más acuciante se vuelve. Después de 20 minutos, ya no puedo concentrarme en nada. Finalmente, termino por admitir mi adicción y me quiebro. Voy hasta el freezer, donde atesoro mi provisión de sustancia blanca, y me doy un saque. Casi instantáneamente, me relajo, y a medida que los químicos recorren mis venas, mi cerebro entra en un estado de absoluta felicidad. ¿No es increíble que un par de cucharadas de helado logren ese efecto?.

Antes de que desestimen mi ansiedad como pura debilidad, consideren lo siguiente: para mi cerebro, el azúcar es semejante a la cocaína. Existe evidencia contundente de que los alimentos con alto contenido de azúcar, grasa y sal -como la mayor parte de la comida chatarra- pueden provocar en nuestro cerebro las mismas alteraciones químicas que producen drogas altamente adictivas como la cocaína y la heroína.

Hasta hace apenas cinco años, esa era una idea considerada extremista. Pero ahora que estudios realizados en humanos confirman los hallazgos hechos en animales, y que se han descubierto los mecanismos biológicos que conducen a la "adicción a la comida chatarra", esa noción se está convirtiendo rápidamente en la opinión oficial de los investigadores.

Algunos dicen que hoy existe suficiente información para garantizar que el gobierno regule la industria de la comida rápida y alerte a la opinión pública sobre los productos que contienen azúcar y grasas en niveles nocivos para la salud. "Debemos educar a la población sobre el modo en que las grasas, el azúcar y la sal toman al cerebro de rehén", dice David Kessler, ex comisionado de la Administración de Alimentos y Drogas, de los Estados Unidos, y actual director del Centro para las Ciencias de Público Interés.

Con los niveles de obesidad batiendo récords en todo el mundo, queda claro que no soy el único que adora las cosas dulces, ¿pero puede ser tan malo como la adicción a las drogas?

Síndrome de abstinencia


Los primeros que presentaron esta idea fueron los representantes del negocio de la pérdida de peso. En 2001, intrigados por ese incipiente fenómeno cultural, los neurocientíficos Nicole Avena, de la Universidad de Florida, y Bartley Hoebel, de la Universidad de Princeton, comenzaron a explorar la posibilidad de que esa idea tuviera un sustento biológico. Y empezaron observando signos de adicción en animales alimentados con comida chatarra.

El azúcar es un ingrediente clave de la mayoría de la comida chatarra, así que alimentaron ratas con jarabe de azúcar en una concentración similar al de las bebidas gaseosas, durante unas 12 horas diarias, junto con alimentos normales para ratas y agua. Al mes de consumir esta dieta, las ratas desarrollaron cambios cerebrales y de comportamiento químicamente idénticos a los ocurridos en ratas adictas a la morfina: se daban atracones de jarabe de azúcar y cuando se lo quitaban, se mostraban ansiosas e inquietas, todos signos de abstinencia. También se verificaban cambios en los neurotransmisores del núcleo accumbens, la región del cerebro asociada con la sensación de recompensa.

Pero el hallazgo crucial se produjo cuando advirtieron que el cerebro de las ratas liberaba dopamina cada vez que comían la solución de azúcar. La dopamina es el neurotransmisor que se encuentra detrás de la búsqueda del placer, ya sea en la comida, las drogas o en el sexo.

Es también una sustancia química esencial para el aprendizaje, la memoria, la toma de decisiones y la formación del circuito de satisfacción y recompensa. Para Avena, lo esperable sería que la descarga de dopamina se produjera cuando las ratas comen algo nuevo, pero no cuando consumen algo a lo que ya están acostumbradas. "Esa es una de las marcas distintivas de la adicción a las drogas", asegura.

Esa fue la primera evidencia firme de que la adicción al azúcar tenía un sustento biológico, y desencadenó una catarata de estudios sobre animales que confirmaron el hallazgo. Pero fueron los recientes estudios en humanos los que finalmente volcaron la balanza de la evidencia a favor de etiquetar la afición por la comida chatarra como una adicción.

Suele describirse la adicción como un trastorno del "circuito de recompensa" desencadenado por el abuso de alguna droga. Es exactamente lo mismo que sucede en el cerebro de las personas obesas, dice Gene-Jack Wang, del Laboratorio Nacional Brookhaven, del Departamento de Energía de Estados Unidos.

En 2001, Wang descubrió una deficiencia de dopamina en los estriados cerebrales de los obesos que era casi idéntica a la observada en drogadictos. En otros estudios, Wang demostró que incluso los individuos que no son obesos, frente a sus comidas favoritas, experimentan un aumento de la dopamina en la corteza orbitofrontal, una región cerebral involucrada en la toma de decisiones.

Es la misma zona del cerebro que se activa en los cocainómanos cuando se les muestra una bolsita de polvo blanco. Fue un descubrimiento impactante que demostró que no hace falta ser obeso para que el cerebro manifieste conductas adictivas.

Riesgo innato

Otro significativo avance para determinar el carácter adictivo de la comida chatarra se debe a Eric Stice, neurocientífico del Instituto de Investigaciones de Oregon. Stice viene intentando predecir la propensión a convertirse en adicto a la comida chatarra. Para ello observa, por ejemplo, la respuesta del cerebro cuando a una persona se le da una cucharada de helado de crema y chocolate. Luego compara esa actividad cerebral en individuos obesos y delgados.
Stice descubrió ante el helado que los adolescentes delgados con padres obesos experimentan una mayor descarga de dopamina que los hijos de padres delgados. "Hay gente que nace con una sensación más orgásmica por la comida", dice Stice. Ese placer innato por la comida impulsa a ciertas personas a comer de más.

Irónicamente, justamente porque comen de más, su circuito de recompensa comienza a acostumbrarse y a responder cada vez menos, provocando que la comida cada vez los satisfaga menos e impulsándolos a comer cada vez más para compensar. En el fondo, lo que están buscando es repetir el clímax logrado en sus experiencias gastronómicas anteriores: precisamente lo mismo que se observa en los alcohólicos y drogadictos crónicos, dice Stice.

Pero la comida rápida es mucho más que un atracón de azúcar, ya que suele combinar un pesado cóctel de azúcares, grasas y sal. El neurocientífico Paul Kenny, del Instituto de Investigaciones Scripps, investiga el impacto de una dieta de comida chatarra en el comportamiento y la química cerebral de las ratas. En un estudio demostró que desencadena los mismos cambios en el cerebro que los causados por la adicción a las drogas en los humanos.
En los animales, como en los humanos, el consumo sostenido de cocaína o heroína atrofia el sistema de recompensa cerebral, lo que conduce a un incremento de la dosis, ya que el recuerdo de un efecto más placentero incita a consumir más para sentir lo mismo, o incluso superarlo.
Kenny si preguntaba si las ratas que comieran comida chatarra responderían de igual modo que las ratas adictas a la cocaína. Utilizó tres grupos de ratas. El primero sólo tenía acceso a comida para ratas común. El segundo podía comer comida chatarra durante una hora al día y el resto del tiempo tenía agua y comida común a su disposición. El tercer grupo contaba con una provisión ilimitada y durante todo el día que incluía comida chatarra y comida común para ratas.
Después de 40 días, Kenny retiró la comida chatarra. Las ratas que habían tenido acceso ilimitado a la comida chatarra entraron lisa y llanamente en huelga de hambre. "Como si hubieran desarrollado aversión por la comida sana", asegura Kenny.

El acceso ilimitado a una droga altamente adictiva como la cocaína tiene un impacto enorme en el cerebro, afirma Kenny. Lo esperable sería que los efectos sobre el cerebro que pueda tener una adicción alimenticia fuesen mucho menos graves. Pero no es así. "Los cambios llegaron de inmediato y observamos efectos muy pero muy impactantes."

Las ratas obesas con acceso ilimitado a la comida chatarra tenían el sistema de recompensa atrofiado y eran comedoras compulsivas. Preferían soportar las descargas eléctricas instaladas para disuadirlas de acercarse a la comida chatarra, incluso cuando la comida común estaba disponible sin castigo. Es exactamente el mismo proceder de las ratas adictas a la cocaína.
Ya no quedan dudas de que la comida chatarra rica en sal, azúcar y grasa genera trastornos en los mecanismos biológicos, que son tan poderosos y difíciles de combatir como el abuso de las drogas.
Y ya que el uso de las drogas está reglamentado, ¿no es hora ya de imponer regulaciones más duras a la comida chatarra?
Traducción de Jaime Arrambide

Bijal Trivedi
New Scientist
VIA DIARIO LA NACION

sábado, 25 de septiembre de 2010

Qué significa el Mantra Om



La sílaba Om, del sánscrito,representa, para el Yoga, la vibración primordial de todo el Universo. Es un concepto abstracto, pero análogamente a la teoría moderna del Big Bang o estallido primordial del Universo, “OM” es la vibración original de donde proviene toda la creación. En sí, “OM” es una vibración, cuya interpretación audible se traduce en “Om”. Es el mantra o sonido más poderoso de todos los mantras. Por medio de la meditación en “Om” el Yogui alcanza el estado de liberación o “moksha”. Se utiliza como un poderoso sonido abstracto (sin objeto de representación) en la meditación. Por medio de la repetición mental de la sílaba “Om” la mente se va volviendo cada vez más firme y estable, sus olas se calman y se deja traslucir el fondo del océano de paz y felicidad infinita o “ananda”.

Sus vibraciones brindan un flujo positivo de vibraciones que se sienten en todo el cuerpo, estimulando particularmente la glandula hipófisis. En el sistema Yóguico este poderoso mantra o sonido místico es el “bija” o semilla del chakra ajña, y por medio de su repetición mental y la fijación de la mente en este chakra es activado, quedando la mente suspendida. Las corrientes vitales dejan de funcionar de forma dual, se disuelve la ilusión de separatividad e individualidad. El Yogui se vuelve como una taza sumergida en el océano, llena por dentro y por fuera de agua.

¿Cuándo practicarlo?


Les recomiendo recitar el Om para aumentar la energía del cuerpo sutil, luego de una intensa meditación. Esta semilla se sembrará en tu mente iluminada por la meditación y mantendrá a Bodhichitta (mente clara de los budistas tibetanos), permeable y alerta.Al pronunciarlo sentirás la apertura del centro ajna, que revelará su color azul índigo violeta. Déjate bañar por la vibración sonora y cromática. Observa cómo en el interior de tu frente manchas de color violeta suspenden los pensamientos y te abres hacia la mente sin límites, al espacio del chidakash dharana.

Permanece y profundiza en ese espacio ilimitado . Abre tu mente, capa , tras capa, libera tus condicionamientos mentales, para recibir en tus manos ,la sabiduría de tu mente intuitiva, que a partir de hoy será la compañera de tu mente mente racional.

OM shanti

Adriana Paoletta

viernes, 24 de septiembre de 2010

¿Qué son los marmas?


Los puntos Marma vienen siendo utilizados, segun los historiadores, desde hace mas de 5000 años, por todas las disciplinas de origen hindú. El yoga, el vyayam, el ayurveda y el tantra, se han servido de su estudio y utilización con fines específicos para cada uno de ellos.

Son núcleos y nudos de conexión de los canales por donde fluye la energía vital o prana. El Marma es una zona del cuerpo donde se produce una comunicación entre distintos planos anatómicos, energéticos, nerviosos, fisiológicos. Es un punto de control del organismo físico permitiendo el impulso motriz. De acuerdo con elSushrutra Samhita los 108 marmas son áreas muy vulnerables donde se unen los músculos, las venas, los ligamentos, los huesos y las articulaciones. El trastorno de estos puntos causa un incremento del humor vatapitta y kapha), el bloqueo de los nadis y puede producir dolor, pérdida de algún miembro, pérdida de sangre, respiración entrecortada, colapso e incluso la muerte. (uno de los tres doshas de la medicina ayurvédica, los otros dos son pitta y kapha)el bloqueo d elos nadis puede producir dolor, pérdida de sangre, respiración entrecortada e incluso la muerte.

Todos ellos están relacionados principalmente con el flujo de Prana y causan efecto sobre Ojas o Tejas.

El masaje ayurvédico trabaja de forma especial sobre ellos para eliminar toxinas y mantener el equilibrio del cuerpo.

Al parecer, a los marmas se los conoce desde la época védica. Los guerreros apuntaban a los marmas de sus enemigos para infligirles el mayor daño posible, y los cirujanos empleaban su conocimiento de los marmas para tratar esas mismas heridas. Sushruta clasificó los marmasbasándose en las estructuras afectadas (músculos, vasos sanguíneos, ligamentos, nervios, huesos, articulaciones) y en la localización, la dimensión y las consecuencias de la lesión.


La aplicación práctica del conocimiento de los marmascorporales también son utilizados por los practicantes del arte marcial conocido como kalarippayattu (una forma de llamar al vyayam).

En su actual forma, que data aproximadamente del siglo XII, kalarippayattu es en palabras del profesor Phillip Zarrilli, "similar a la práctica del hatha yoga en cuanto una serie de ejercicios físicos preliminares conduce no solamente a un extraordinario control físico, sino también, a la larga, a una interiorización que permite el descubrimiento de aspectos más sutiles de la práctica".KalarippayattuDhanur Veda (la ciencia de la guerra), el Ayurveda y la práctica de la meditación.

En el Tantra, se lo ha utilizado como una “joya secreta” para estimular y canalizar la energía con fines de favorecer estados diferenciados de consciencia y en Ayurveda, se utiliza para inducir beneficios en la salud.

jueves, 23 de septiembre de 2010

La vida y la muerte como ilusión



El mayor de nuestros miedos es el de no existir o convertirnos en nada. Muchos de nosotros creemos que nuestras existencias se inician en el momento de nacer o de ser concebidos, y que finalizan en el momento en que morimos. Creemos que venimos de la nada y que al morir nos vamos a la nada. Otros muchos piensan que han sido creados por un Principio Supremo y que a su muerte revivirán a la vida eterna. En cualquier caso, estamos embargados por la angustia de la aniquilación.
Ante la muerte, parece que sólo cabe considerar dos opciones posibles: creer en la eternidad de un alma indestructible, o creer en la aniquilación de un cuerpo material perecedero. Multitud de eruditos y filósofos preguntaron en muchas ocasiones al Buda sobre las filosofías opuestas del eternalismo y el nihilismo. A aquellos que le preguntaron si existía un alma eterna, el Buda les respondió que no había un yo permanente; a aquellos que le preguntaron si al morir desaparecíamos en el olvido, les respondió que no había aniquilación. Fiel al camino medio, rechazó ambas ideas extremas.

A partir de su experiencia realizativa, el Buda considera la existencia de una manera totalmente distinta: Nunca hemos nacido y nunca podemos morir. Nacimiento y muerte no son más que conceptos en nuestra mente. El creer que son reales origina en nosotros una poderosa alucinación que nos hace sufrir. El Buda enseñó que no hay ni nacimiento ni muerte, ni llegada ni partida, ni similitud ni disparidad, ni crecimiento ni disminución, ni un yo permanente ni la aniquilación. Sólo creemos que existen. Así, el terror que nos infunde la muerte está causado por nuestras percepciones e ideas erróneas sobre el ser y el devenir. Ahora bien, cuando comprendemos que nuestra verdadera naturaleza original es el no-nacimiento y la no-muerte, nos liberamos del miedo al no-ser, a la aniquilación. Ello requiere que observemos con suma atención y detenimiento las cosas, que penetremos a fondo en su naturaleza última. Entonces conocemos la libertad y la alegría del camino medio que discurre entre los dos extremos del eternalismo y el nihilismo, y podemos disfrutar de la vida y apreciarla de una forma completamente nueva.

Shakespeare dijo por boca de Hamlet: «Ser o no ser, esa es la cuestión.» El Buda dice: «No, esa no es la cuestión.» En realidad es nuestra idea del ser y del no-ser la que nos confunde, la que nos hace creer que algo existe o no existe

Tales ideas no pueden aplicarse a la realidad. No son más que convenciones que nos ayudan a relacionarnos con nuestro entorno. Son conceptos que nos dan un punto de referencia, pero no son reales. La realidad está libre de cualquier concepto o idea. El Buda dijo que si uno queda atrapado en una idea creyendo que es «cierta», pierde la oportunidad de conocer la verdad. El primer ejercicio de concienciación trata, pues, de liberarse de las ideas. La libertad consiste sobre todo en estar libres de nuestros conceptos e ideas. De lo contrario podemos sufrir mucho y también hacer sufrir a otros seres. Sólo cuando nos desprendemos de todas esas ideas sobre el ser y el no-ser puede manifestarse la realidad tal cual es.
Cuando alguien preguntó al Buda: «¿Cuál es la causa de todo cuanto existe?», él se limitó a responder: «Esto es porque aquello es; esto surge porque aquello surge.» Significa que todo depende de todo lo demás para manifestarse. Cuando se dan todas las condiciones necesarias, las cosas se manifiestan; entonces decimos que existen. Y cuando no se dan o fallan alguna o varias condiciones, aquellas cosas ya no pueden manifestarse y se retiran; entonces decimos que no existen. Y esperan a que llegue el momento adecuado para volver a manifestarse. Pero calificar a algo de existente o inexistente es un error, según el Buda, porque en realidad no hay nada que sea totalmente existente o inexistente.

Cuando perdemos a un ser amado hemos de recordar que no se ha convertido en nada. «Algo» no puede convertirse en «nada» y «nada» no puede convertirse en «algo». El ser amado no ha sido destruido, sólo ha adquirido otra forma. Esta forma puede ser una nube, un niño o la brisa. Podemos ver al ser amado en cualquier cosa. Nuestra verdadera naturaleza es la naturaleza del no-llegar y del no-partir. No hemos venido de ninguna parte ni vamos a ninguna parte. Cuando se dan todas las condiciones necesarias nos manifestamos. Y cuando no se dan, dejamos de manifestarnos. Pero esto no significa que no existamos. Simplemente no nos manifestamos. Todo cuanto ha existido, existe o existirá está interconectado con todo lo demás y es interdependiente. Todo cuanto vemos sólo se ha manifestado porque forma parte de algo más, de otras condiciones que permiten que se manifieste.

Puede que seamos lo suficientemente inteligentes como para entenderlo, pero no basta con entenderlo intelectualmente. Lo único que vale es la experiencia directa. Observar la vida con atención. Podemos aprender muchas prácticas para disminuir nuestra tristeza y sufrimiento, pero la crema de la sabiduría iluminada es percibir la verdad del no-nacimiento y la no-muerte. Reconocer que nuestra naturaleza es el no-nacer y el no-morir, el no-llegar y el no-partir, el no-ser y el no no-ser, lo no-similar y lo no-diferente. Hacerlo más allá de toda idea u opinión es liberarse del miedo, es alcanzar la iluminación, es vivir plenamente en el inter-ser. Ello requiere dedicar un tiempo en nuestra vida cotidiana a la práctica de la meditación. Y perseverar. Entonces podremos observar a fondo la naturaleza de las cosas con el poder de la consciencia y la energía de la concentración y de la clara visión.

La dirección de la felicidad es el momento presente. En él está cuanto necesitamos saber. Reservamos un espacio de tiempo para observarnos a fondo. La respuesta está dentro de nosotros. Para que se manifieste sólo necesitamos una condición más: la naturaleza búdica, la capacidad de comprender y percibir nuestra naturaleza real tal cual es. Un maestro no puede dárnosla; sólo puede ayudarnos a entrar en contacto con la naturaleza despierta, con la gran comprensión y compasión que hay en nosotros.

Esta forma de practicar nos permite vivir sin miedo y morir serenamente, sin lamentar nada. Al igual que los grandes seres, cabalgamos libremente sobre las olas del nacimiento y la muerte. Y al vivir y morir así podemos también ayudar a muchas personas que nos rodean a vivir y a morir en paz. Si nuestra presencia es firme y serena, la persona moribunda no se sentirá demasiado asustada y apenas sufrirá. A muchos de nosotros el no-ser nos asusta. Y esta angustia nos hace sufrir mucho. Por eso, es necesario revelar al moribundo la realidad de que somos una manifestación y una continuación de muchas manifestaciones. Hacerle comprender la verdad de que «nada nace, nada muere».
Thich Nhat Hanh

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Una entrevista a B.K.S. Iyengar


Nació en 1918 al sur de la India y como tenía una salud precaria inició

la práctica del yoga a los 16 años con el fin de mejorarla. Su cuñado, el famoso

yogui Krischnamachar, fue su gurú. Desde 1937 vive consagrado al yoga en Pune,

donde ha instruido a personajes tan destacados como el filósofo Krishnamurti y

el violinista Yehudi Menuhin. Su método de yoga, del que existen unas 200 escuelas

, es el más conocido en Occidente.

–¿Podemos considerar el yoga como un deporte?

–No. Los atletas no usan su cuerpo al cien por cien. Dependiendo de cada deporte,

se desarrollan más unas partes del cuerpo que otras. En yoga, en cambio, se atiende

a todas las áreas del cuerpo. Esta actividad no hace que aumente la musculatura,

pero sí enseña a utilizar los músculos de una forma activa. Además, en la práctica

normal del deporte, siempre se acumula el ácido úrico en la articulaciones

produciendo fatiga y dolores tanto en los músculos como en las articulaciones.

El yoga mejora la circulación, por lo que se elimina el ácido úrico. Por eso los

atletas que lo practican no experimentan fatiga, sino que les acelera y les

prepara para jugar con más energía y entusiasmo.

–¿Podría entenderse, entonces, como una forma de culturismo?

–Lo que yo hago se llama Hatha Yoga, el yoga de la voluntad. No se

trata de eso que algunos llaman yoga del poder, en el que sus

practicantes aparecen en las fotos mostrando cuerpos hercúleos.

Yo hago lo mismo que ellos y, sin embargo, no tengo el cuerpo hercúleo.

Porque no se trata de mostrar potencia o atractivo sexual. Incluso

en las posturas más difíciles, yo muestro elegancia en cada una

de las fibras de mi cuerpo, sin ninguna tensión. Esto es yoga.

Instruido por el famoso yogui T. Krishnamachar, B.K.S.

Iyengar empezó a enseñar yoga a los dieciocho años.

Desde entonces su método se imparte en más de doscientas

ciudades de todo el mundo. En 1991 recibió el Padma Sri Award,

la mayor distinción civil otorgada por el presidente de la India,

en reconocimiento a su labor.

–¿Qué es lo que buscan sus discípulos cuando acuden a usted?

–El 99 por 100, incluso los que dicen estar interesados en los

aspectos espirituales del yoga, vienen en realidad porque les

duele el estómago, porque no pueden dormir o porque tienen

una inflamación en el oído. ¿Por qué acudió a mí Krishnamurti,

uno de los filósofos más famosos del siglo XX? Porque tenía un

montón de problemas. La gente que pretende mejorar su vida

espiritual tiene que volver a nivel del cuerpo para tener éste

sano. El cuerpo es el vehículo del espíritu. Por eso yo enseño

a intelectuales, deportistas, políticos y, por supuesto, también

a médicos.

Una vez que el alumno ha sanado, le preguntamos: “¿qué más quieres?”.

Quizá ya esté satisfecho, pero si desea algo más, con la práctica del

yoga también puede alcanzar la felicidad espiritual. Eso depende

de cada uno. El yoga es muy democrático, está hecho a la medida

de la persona que lo ejercita.

–¿Si el yoga no es una gimnasia, se puede equiparar entonces a una religión?

–La práctica del yoga es una guía educativa que conduce a un nivel

superior. El yoga es la unión del cuerpo y la mente. Cuando se realiza

correctamente un asana, desaparecen las dualidades

cuerpo/mente y mente/espíritu. El cuerpo se convierte en

vehículo espiritual. Los asanas y el pranayama –el control de la respiración–

ayudan a descorrer el velo para que el intelecto consiga ver con total claridad.

Son los medios que favorecen el progreso de cada individuo hacia la evolución.

–¿A su juicio, la práctica del yoga es compatible con el modo de vida

occidental, donde tradicionalmente el cuerpo y el espíritu han estado tan alejados?

–Todos los hombres y mujeres del mundo desean las mismas cosas:

ser felices, estar sanos, mejorar su vida... A partir de esta

consideración, el yoga no se puede dividir en oriental y occidental.

Es una ciencia oriental por la simple razón de que los orientales

empezaron a trabajar en este campo en una época en la que la gente

no podía comunicarse como en la actualidad. Ahora precisamente

la práctica del yoga está adquiriendo un renovado interés en Occidente.

La sociedad actual se ha vuelto enormemente competitiva y los nervios

no pueden aguantar tanta presión. En estas condiciones resulta difícil

mantener una vida equilibrada. La práctica del yoga fortalece el

sistema nervioso y mantiene el cuerpo sano en medio de todas las tensiones.

–¿La práctica del yoga implica mantener una vida de ascetismo?

–No estoy diciendo que haya que vivir precariamente.

Las necesidades cambian con los tiempos. No es lo mismo

vivir retirado que hacerlo en una sociedad competitiva como

la actual. Cada uno debe saber analizar sus necesidades y comprender

dónde termina la necesidad y dónde empieza el deseo. Yo no hablo de

renunciar, sino de seguir a la conciencia.

–¿Y qué relación tiene la alimentación con el yoga?

–La comida es el constructor de la mente. Yo tomo realmente

lo mínimo. No soy un fanático de la comida, como tampoco lo

soy del yoga, aunque sí un practicante disciplinado. Mi yoga está

hecho para el hombre común. Mi consejo es que os dejéis guiar

por el propio cuerpo. Si al poner la comida en la mesa la boca

se os llena de saliva, la alimentación es correcta. Lo que crea la

enfermedad es comer cuando vuestra lengua no segrega saliva.

–Antes los yoguis se colgaban cabeza abajo y sus posturas

parecían propias de un contorsionista. ¿Es que los hindúes

tienen una anatomía distinta a la nuestra?

–El yoga es una cultura universal. Sentarse en posición de

loto es más fácil para los hindúes, no porque sean más flexibles,

sino porque se pasan la vida sentados en el suelo. El yoga está

hecho para todos. En el momento en que dices que eres

occidental u oriental, eres víctima del malestar de Oriente

y Occidente, o sea, imaginas que te falta algo. Hay que hacer

yoga por el gusto de hacerlo y disfrutar de sus beneficios.

–¿Cómo se inició en él?

–Vengo de una familia realmente pobre. Con 14 años enfermé

de tuberculosis. No había medicinas para curarla y mi hermana

me propuso que hiciera unos asanas con el que luego fue mi gurú.

Subsistía casi exclusivamente del agua del grifo y de la

práctica del yoga. Al cabo de cinco años me había curado

completamente. Desde entonces, ésta ha sido mi forma de vida.

Hoy, con casi 80 años, hago lo mismo que a los 60. ¿No es un milagro a mi edad?

Si todo el mundo practicara yoga, las farmacias tendrían que cerrar.

Su último libro Luz sobre el Pranayama, que acaba de ser traducido

al español, es la continuación de unas enseñanzas escritas en

sánscrito hace más de 2.000 años. Puede parecer raro que un saber tan antiguo todavía siga vigente.

Sin embargo, para Yehudi Menuhin, autor de la introducción,

el yoga completa la ecuación materia y energía de Einstein y la traslada al ser humano.

–¿Cuál es el auténtico papel del gurú?

–El de guía, nada más. Pero distinto al profesor que imparte

una disciplina académica. El maestro de yoga tiene que ser

su propio crítico, porque el arte del yoga es completamente

subjetivo y práctico. Tiene que conocer los problemas y dificultades

de sus alumnos y, a partir de ahí, protegerles, ayudarles a liberarse

de ellos y conducirles delicadamente al nivel que el gurú ha alcanzado.

–¿Y qué sucede cuando el alumno no alcanza a practicar correctamente el yoga?

–¿Podéis todos convertiros en Picasso o en Pau Casals? Yo lo enseño

pero, si no lo consigues, ¿por qué vas a preocuparte?

Y antes de despedirnos, B.K.S. Iyengar, con una amplia sonrisa,

me enseña un reloj con esta dedicatoria: “A mi mejor profesor

de violín. Yehudi Menuhin”

Teresa Ricart



lunes, 20 de septiembre de 2010

Pintando nuestro Mandala. El Yidam Interior.

La meditación con Mandalas para niños suscitó un gran interés en ellos. Un dharana plenamente consciente los llevó a experimentar quietud y silencio del pensamiento discursivo.



Quizás el mandala tibetano, sea la manera más eficaz de concentración y contemplación existente.

Por eso insisto en realizarla con mandalas tibetanos originales creados en estado de meditación por los monjes, siguiendo leyes estéticas y espirituales para despertar la contemplación de nuestro maestro maestro interior, el Yidam como lo llaman en Tibet.

Naturalmente los niños se vieron subyugados por ese portal que los hizo penetrar en un nuevo mundo ,de dioses y diosas de cálida belleza, tranquila presencia, rodeados de la naturaleza cambiante que se transforma en luna , nube, arroyo, cascada, pradera, sol, fruta , flor que florece,montaña que amanece.

Sus dibujos expresan la experiencia de los símbolos que se abren paso a través de su imaginación. Experiencia que en los niños es esencial para crear realidades interiores tan poderosas como el mundo externo, lleno de imágenes, estímulos auditivos y visuales que coartan la imaginación y la capacidad de confiar en nosotros mismos como creadores de nuestro mundo interior.



El mandala abre una puerta desconocida hacia la imaginación trascendental , aquella que evoca en nosotros la capacidad de no sentirnos solos, de desarrollar a pesar de las adversidades la calma necesaria para trascender el dolor, entendiendo que en mi corazón hay un maestro, una maestra , que me puede ayudar a cruzar el río cambiante de la vida.

Adriana Paoletta

Para leer sobre más sobre Mandalas para Niños y su efecto haz click.

Clases de Yoga y Armonización para niños . Lic, Fabiana pedreira y Lic. Adriana Paoletta.Consultas adripaoletta@gmail.com

Para leer más:http://www.blogger.com/www.elportaldelarcoiris.com.ar de mi colaboradora la Lic. Fabiana Pedreira

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Yoga la mejor herramienta en el control del estrés


El estrés es la peor pandemia de nuestros tiempos.El estrés en el que vivimos nos fragmenta. La ansiedad y la sensación de que no tenemos control de las circunstancias que nos rodean nos hacen sentir en un estado de frustración y negativismo constantes. Esa vivencia de no estar unificados por dentro -en cuerpo, mente y espíritu- revierte en que continuamos atrayendo más situaciones de ansiedad y fragmentación, como por ejemplo, las que experimentamos en nuestras relaciones con otras personas, nuestros compañeros de trabajo, vecinos, conciudadanos y seres queridos. Incluso, nos impide establecer una relación de paz con nuestra mente y nuestro corazón.

Es un hecho que las condiciones de estrés constante provocan enfermedad.

Según la Dra. Judith Lasater -psicóloga, terapeuta, maestra de yoga y autora del libro ‘Relax and Renew’- el estrés es una respuesta fisiológica ante una situación que el cuerpo y la mente perciben como de amenaza para la supervivencia. Para nuestros ancestros humanos, ésto pudo significar defenderse de la agresión de algún animal hambriento. Pero para el ser humano moderno, esto puede ser vivir con el miedo de perder el trabajo en una economía decaída o la crisis de salud de algún familiar.

Cuando hay un factor estresante, la mente alerta al cuerpo de que hay peligro. Como respuesta, las glándulas suprarrenales, localizadas sobre los riñones, secretan hormonas que actúan sobre el sistema nervioso autónomo y el cuerpo se prepara para pelear o huir. Entonces, aumentan el ritmo cardiaco, la presión arterial, el estado de alerta mental y la tensión muscular. El cuerpo también apaga aquellos sistemas o funciones que no son prioritarios para atender la situación inmediata, como la digestión, la eliminación, el crecimiento, la reparación y la reproducción, explica Lasater.

Estas respuestas de adaptación eran útiles para la supervivencia de los humanos hace miles de años atrás. Peleaban o huían, y si sobrevivían, las cosas luego volvían a la normalidad: las glándulas suprarrenales dejaban de producir hormonas de estrés y todos los sistemas que habían sido apagados retomaban sus funciones naturales.

Amenaza a la salud

El ser humano moderno muchas veces no puede resolver sus situaciones de estrés directamente y, como resultado, vive en una ansiedad crónica que deteriora su salud. Las glándulas suprarrenales aún actúan bajo la respuesta de pelea o huída y continúan secretando hormonas de estrés. Así que el cuerpo no se puede nutrir bien porque los procesos de digestión y eliminación se vuelven más lentos. Incluso se interrumpe el sueño.

En un estado de estrés crónico, la calidad de vida, e incluso la vida misma, está en riesgo, pues la capacidad del cuerpo de sanarse a sí mismo disminuye, ya sea al inhibirse la recuperación de una enfermedad o herida, o al crearse una condición nueva, como alta presión, úlceras, dolor de espalda, disfunciones inmunológicas, problemas reproductivos y depresión. Estas condiciones añaden más estrés a la persona y el ciclo continúa.

Yoga para el estrés

El Centro para el Control de Enfermedades de Estados Unidos describe en su página de internet que el estrés causado por el trabajo "representa una amenaza para la salud de los trabajadores, y como consecuencia, a la salud de las organizaciones".

El antídoto a la ansiedad cotidiana es la relajación, un estado de descanso profundo pero diferente al sueño, porque en este último hay momentos de tensión muscular. Y la herramienta de la yoga, una ciencia que tiene más de 2,300 años, puede ayudar significativamente a lograr relajación.

Según la Encuesta de Salud Nacional de Estados Unidos que realizó el Centro para el Control de Enfermedades en 2007, unos 13 millones de adultos y 1.5 millones de niños practicaron yoga durante el año previo. Entre 2002 y 2007, la práctica de yoga aumentó en 1% (aproximadamente tres millones de personas). También reveló que las personas practican yoga por razones como ansiedad, desórdenes de estrés, asma, alta presión y depresión.

Investigaciones científicas sugieren que la yoga puede mejorar el estado de ánimo, contrarrestar el estrés, reducir el ritmo cardiaco y la presión arterial, aumentar la capacidad pulmonar, la relajación muscular y ayudar a la persona con ansiedad, depresión o insomnio.

B.K.S. Iyengar, de 91 años y uno de los maestros de yoga más reconocidos del mundo, explica en su libro ‘Yoga: The Path to Holistic Health’ que los avances científicos y tecnológicos de la civilización moderna han logrado conquistar la ignorancia humana en múltiples aspectos, pero han aumentado las ansias de competitividad. Las tensiones financieras, los trastornos emocionales, la contaminación ambiental y las expectativas de inmediatez han incrementado significativamente el estrés de la vida diaria. La tensión nerviosa provoca sentimientos de soledad, lo que a su vez lleva a que muchas personas busquen consuelo en la comida, el alcohol, las drogas o las relaciones destructivas. Ese tipo de vida agota nuestras reservas de energía vital, que está almacenada en las células nerviosas.

Restaura la mente

Aunque la yoga no es una cura milagrosa que libere a una persona de todo su estrés, puede ayudar significativamente a minimizarlo.

"El primer objetivo de la yoga es restaurar la mente a un estado de simplicidad y paz, liberarla de confusión y aflicciones", asegura Iyengar. "La ciencia del yoga cree que los nervios controlan la mente subconsciente, y que cuando el sistema nervioso es fuerte, una persona puede enfrentar las situaciones estresantes de manera más positiva".

La práctica consciente de posturas de yoga y pranayama (ejercicios de respiración) devuelve la serenidad a las células del cuerpo, relaja los músculos faciales y libera toda la tensión de los órganos a través de los cuales percibimos: ojos, oídos, nariz, lengua y piel. Cuando esto sucede, el cerebro, que está en comunicación constante con estos órganos, se tranquiliza y todos los pensamientos se aquietan.

"Entonces, los miedos y las preocupaciones no pueden penetrar el cerebro", asegura Iyengar, quien creó una vertiente de yoga, conocida como restaurativa, accesible a personas con retos de salud y de todas las edades.

La yoga restaurativa atiende más de 60 situaciones de salud específicas.

Además, utiliza herramientas que ayudan al cuerpo a realizar posturas, como bloques para poder apoyar las manos en caso de que el participante no llegue al suelo al inclinarse hacia adelante, o cojines cilíndricos en la espalda para lograr una mejor apertura del pecho, una respiración más profunda y mejor descanso. Gracias a esas herramientas de apoyo, las posturas son más fáciles de realizar, e igualmente efectivas sin ser extenuantes, lo que permite que el participante pueda hacerlas por un tiempo más prolongado y obtener un beneficio mayor de ellas.

Cuando nos relajamos y miramos nuestros retos cotidianos desde una perspectiva compasiva, somos capaces de ver soluciones y de escoger conductas de integración en vez de separación. Y un método efectivo que puede ayudarnos a alcanzar gradualmente ese estado es la yoga, palabra cuyo significado es, precisamente, unificación.

"La buena salud es el resultado de la buena comunicación entre todas las partes del cuerpo y la mente", enfatiza Iyengar.

Anímate a intentar esta herramienta milenaria que ayudará a que los componentes de tu cuerpo se comuniquen mejor, ofreciéndote bienestar físico, mental y emocional.


Por Abhi Samadhi / Especial El Nuevo Día

martes, 14 de septiembre de 2010

Emociones y hábitos contagiosos


Tener un amigo al que consideramos una persona feliz aumenta un 15 por ciento las posibilidades de que, en el corto tiempo, nosotros también nos sintamos felices. Esto porque, según un estudio de dos investigadores norteamericanos, la felicidad se irradia de una persona a otra.

Sin embargo, no es lo único que se contagia en forma de reacción en cadena. Ocurre lo mismo con la obesidad e incluso con el tabaquismo: si los amigos de nuestros amigos están excedidos de peso, esto triplica nuestras oportunidades de tener problemas con la balanza. Del mismo modo, si tenemos amigos fumadores, es muy probable que nuestra pareja u otros conocidos comiencen a fumar.

Dicen los expertos que los hábitos y las conductas de las personas influyen de manera sustancial en los demás, hasta los tres grados de separación, es decir, en los amigos de nuestros amigos.

Tales afirmaciones surgen de los resultados de una investigación que llevaron adelante James Fowler, de la Universidad de Harvard, y Nicholas Christakis, de la Universidad de San Diego, en los Estados Unidos.

Los resultados se publicaron en el libro Connected, que editó en español este año la editorial Taurus, de España. Los autores analizaron uno de los estudios más reconocidos de la historia de la medicina, llamado Framingham.

Todos los años, desde 1948, unos 5000 habitantes de esa localidad norteamericana se someten a estudios médicos para conocer su estado de salud, con fines estadísticos. Ahora, también lo hacen sus hijos y nietos. Se analizaron las respuestas de los cuestionarios de los participantes entre 1983 y 2003, mediante un modelo que permitió establecer más de 50.000 redes sociales.

Se seleccionaron 5124 personas, a las que se denominó "egos", y a sus conocidos, ya fueran padres, hermanos, parejas, hijos, vecinos, compañeros, amigos o amigos de sus amigos, a los que se denominó "álter ego". En total, más de 12.000 personas conformaban la red que tenía más de 53.200 vínculos sociales.

La aplicación de un cuestionario acerca de la felicidad de los "egos", con frases tales como "me siento esperanzado con respecto al futuro"; "me siento feliz"; "disfruto de la vida"; "siento que soy tan bueno como otras personas" aportó datos sustanciales. Como muchos de los "álter" también formaban parte del estudio, fue posible establecer cómo sedistribuía y propagaba el sentimiento de felicidad a través de las redes sociales.

Eslabones salteados

La investigación de Christakis y Fowler señala que la felicidad de cada álter influyedirectamente en las emociones del ego: en líneas generales, tener amigos felices incrementa un 15% las posibilidades de ser felices en el futuro. Pero hay más, ya que el contagio social no siempre es directo, sino que a veces se saltea un eslabón y se presenta en un amigo de un amigo. Que los amigos de nuestros amigos emanen alegría aumenta un 10% nuestro buen humor, y los amigos de los amigos de los amigos, un 6 por ciento.

La infelicidad se transmite con menor rapidez: sólo el 7% de las personas se contagiaron del humor de un entorno pesimista.

"Incrementar sus ingresos en 10.000 dólares anuales le proporciona a una persona un 2% más de oportunidades de ser feliz. Es poco si se lo compara con el 15% que puede obtener al convivir con alguien feliz", señala el libro.

Otra buena noticia es que, así como el vicio del tabaco se contagia, también se contagia la decisión de dejar de fumar. Aquí, no fue tan decisivo el papel de los amigos como el de los compañeros de trabajo: cuando una persona deja el cigarrillo, sus compañeros de trabajo tienen un 34% de probabilidades de seguir esa misma senda.

Otra relación curiosa: el contagio se propaga con mayor facilidad entre personas del mismo sexo. "Encontramos que las relaciones del mismo género tienden a ser más influyentes que las relaciones del género opuesto, lo que explica por qué los amigos tienden a influir en los resultados de la gente que aumenta de peso más de lo que lo hace su cónyuge", dijo Fowler.

La distancia también cuenta. Así, vivir a menos de un kilómetro de un "amigo buena onda" aumenta un 42% nuestras probabilidades de ser felices. También vivir a menos de 1,6 km de un hermano optimista aumenta un 14% la dosis de felicidad personal; en cambio, cuando uno vive alejado de los afectos que influyen positivamente en su humor, los sentimientos fraternales pierden su efecto de contagio.

Christakis es médico y sociólogo de la Universidad de Harvard. Durante años, investigó el "efecto viudez", esto es, la mayor propensión de los integrantes de una pareja a morir tras el fallecimiento de su cónyuge. Fowler estudió el contagio social a la hora de decidir ir o no a votar, algo que en los Estados Unidos no es obligatorio. Se conocieron mientras ambos cursaban una maestría en Harvard y decidieron empezar a investigar juntos la influencia de las redes sociales reales en los hábitos y decisiones de las personas.


Evangelina Himitian

LA NACION

Como todo se relaciona con todo , ésta información se publicó el mismo día y en el mismo periódico donde se publicó la internación del ex presidente Krchner . En éste último caso toda la prensa del país se desesperó por encontrar a profesionales del área de la salud que explicaran las causas de la enfermedad que acosa al Sr Kirchner. Prestigiosos cardiólogos y psicoanalistas explicaron la dolencia del ex presidente y activo integrante de la fauna política local l con términos que sonaron ajenos a la mayoría de los ciudadanos pero que no lo van a ser para los lectores de éste blog.

sPalabras tales como, personalidad tipo A, síndrome del triunfador fracasado, estrés, el ego como enemigo de nuestra salud, son definiciones que a diario vuelco en este espacio .

Lo mejor que podría hacer desde este humilde blog es sacar enseñanzas de éste acontecimiento..La primera de ella es que todos somos portadores del "virus" que produce esta enfermedad . En mayor o menor medida diariamente nos encontramos apegándonos a personas , cosas o situaciones que por naturaleza son transitorias, impermanentes , no evaluamos que dentro del infinito universo de probabilidades que existe en cada una de las situaciones que atravesamos está el fracaso o el NO cumplimiento de nuestras expectativas.

Es así como una lluvia puede amargar lo que habíamos supuesto un excelente día de playa, una maniobra imprevista de un conductor puede rayar nuestro auto nuevo, una mancha de café puede arruinar nuestra apariencia en una velada romántica o nuestro tan esperado ascenso cayó en manos de aquel que creemos nuestro peor compañero de trabajo etc

Podemos reaccionar entonces como individuos que ante las alternativas adversas de la vida expresan sobre sí mismos y sobre los demás hostilidad y agresividad , rabia etc o como seres que somos conscientes de la naturaleza de la cosas y acontecimientos.

En el primer caso el organismo se llenará de moléculas que llevar hasta lo mas profundo de nuestras células esa información de enojo , minando nuestras defensas y dejando huellas imborrables,( en el mejor de los casos) en nuestro corazón.

Lo que debemos tener en claro entonces es que nuestro ego no tiene otra forma de reaccionar por lo tanto nuestra salud mental y física depende de DESAPRENDER todo aquello que nos condiciona y condena inevitablemente al sufrimiento.

No es un ejercicio intelectual el saber que todo es impermanente lo que necesita un ejercicio intelectual es pensar lo contrario.

Adriana Paoletta