domingo, 28 de febrero de 2010

En el embarazo, la acupuntura es tan efectiva como los antidepresivos

Se trata de una terapia especialmente diseñada para aliviar los síntomas de la depresión

NUEVA YORK. Hasta una cuarta parte de todas las mujeres sufren de depresión durante el embarazo, pero muchas se niegan a tomar antidepresivos.

Ahora, un nuevo estudio sugiere que la acupuntura puede aliviar los síntomas, pero no se han encontrado indicios de que sea un tratamiento efectivo contra la depresión en general.

El estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford, Estados Unidos, reclutó a 150 mujeres deprimidas que cursaban entre 12 y 30 semanas de embarazo, y asignaron al azar a 52 de ellas para recibir un tratamiento de acupuntura especialmente diseñado para combatir los síntomas de la depresión; a otras 49, para recibir acupuntura normal, y a las 49 restantes, para recibir masajes suecos.

Cada una de las voluntarias recibió doce sesiones de 25 minutos cada una. Las pacientes que recibieron los tratamientos de acupuntura no sabían de qué clase eran.

En los tratamientos de acupuntura específicos para combatir la depresión, las agujas se insertan en ciertos puntos del cuerpo que corresponden a los síntomas de ansiedad, retraimiento y apatía.

Después de ocho semanas, casi el 75% de las mujeres que se habían sometido a la acupuntura específica antidepresiva experimentaron la reducción de por lo menos la mitad de sus síntomas, comparadas con sólo poco menos de la mitad de las mujeres tratadas con masajes o acupuntura normal.

No se registró ninguna diferencia significativa en los porcentajes de remisión completa: fueron de alrededor de un tercio en cada uno de los grupos.

Una opción válida

"Este breve tratamiento con acupuntura demostró una reducción de los síntomas y una tasa de respuesta comparable a la observada en el tratamientos estándar de la depresión de duración similar, y podría ser una opción viable de tratamiento para la depresión durante el embarazo"
, escribieron los autores del estudio, cuyos resultados fueron publicados en la edición de marzo de la revista Obstetricia y Ginecología.

La autora principal del estudio, la doctora Rachel Manber, profesora de psiquiatría y ciencias del comportamiento de la Universidad de Stanford, dijo que los resultados sugieren que algunos síntomas de la depresión durante el embarazo pueden estar relacionados con el malestar físico que se alivia con la acupuntura.

Los resultados fueron llamativos, explicó la investigadora de Stanford, y añadió:

"Es extraordinario, especialmente porque la preponderancia de la depresión es más alta durante el tercer trimestre del embarazo, así que va en contra del curso que uno esperaría que tomara la aflicción".


Roni Caryn Rabin
The New York Times
VIA DIARIO LA NACION

sábado, 27 de febrero de 2010

Náufragos entre la personalidad y la esencia


Sólo podemos iniciar el camino espiritual, cuando la personalidad se ha quebrado por algún lado. Una grieta en el control de los hechos de la vida, como un duelo, un quiebre económico, una separación, una enfermedad , sensación de vacío teniéndolo todo y diversas formas de colapso en nuestro sistema de creencias ,harán emerger en nosotros un nuevo nivel de conciencia: el ser espiritual.

En aquel momento nuestra personalidad ( construcción del ego) se expresará en una lucha de subpersonalidades que mantenían ensamblada a nuestra personalidad. De hecho el ego es la sumatoria de todas estas subpersonalidades que mantienen bajo control la construcción esmerada de la personalidad y que constituye la suma de nuestros condicionamientos a nivel del comportamiento ,emocional y cognitivo.

En el estado "no luminado de la existencia" nos vemos dirigidos por esta mitad de nuestro yo ,obligándonos a perder la otra parte de nosotros mismos. Allí se produce la "pérdida del ser" o ausencia de esencia, que causa un gran dolor y sufrimiento. A veces anestesiamos este dolor existencial con sustitutos de unidad, con placeres sensoriales como el sexo, la comida, las drogas, que crean una falsa percepción de unidad que hemos perdido en la contrucción de un yo fuerte y separado , en la que me fundo con un objeto externo para recuperar esa unidad original.

La ilusión de poder o su opuesto , la carencia de autoestima ,son la expresión polarizada de la "ilusión óptica" a la que somos sometidos bajo el dominio de la personalidad. El dolor por la pérdida del ser , esa mitad olvidada, podrá impulsarnos hacia el autodesarrollo, la autotrascendencia y alcanzar la realización de la iluminación de nuestro Ser interno, aquel que mora en el silencio. Al sentir la vida incompleta, el sufrimiento adoptará diferentes disfrazes. Bajo la ansiedad, el miedo, la onmipotencia, la tristeza, la queja ,se esconden el hambre y la sed por satisfacer esa mitad vacía y anhelante de alimento.

Mientras que la parte perdida o esencia, no se descubra o desentierre y se integre de nuevo a la vida, no habrá descanso o fin a esta lucha interior.Atrapados en estos patrones tan enraizados de la personalidad , carecemos de libertad interior y no podremos contactar con la esencia, sino que flotaremos sobre la superficie del océamo de la vida, esperando el rescate.

En este punto se iniciará la vuelta a casa, de la mano de alguien que conoce el camino de vuelta hacia la unidad perdida. Pero ese viaje de vuelta será tan largo y sinuoso que deberás estar cada vez más alerta para observar con claridad si la ruta es la correcta y si quien te acompaña de regreso hacia tu hogar, realmente sabe hacia dónde quieres ir.

Adriana Paoletta

jueves, 25 de febrero de 2010

Retirarse para encontrar las respuestas

Los retiros son una situación de privilegio, donde nos dedicamos a escuchar minuto a minuto todo lo que nos llega. Tiempo totalmente dedicado para aprender a descansar profundamente, a relajarnos en este regalo que es la vida y dejar ir todo lo que es necesidad de controlar. Los retiros son un espacio de oro donde a través de la aventura interior, podemos empezar a descubrir lo que de verdad amamos, hacia dónde queremos ir en nuestra vida y con quién caminar a nuestro lado.


A lo largo del año iremos proponiendo diferentes estilos de retiros abiertos, con residencia y de silencio. Hemos abierto el año con un retiro abierto en familia,que resultó maravilloso. El grupo que se conformó seguirá trabajando a lo largo del año profundizando aquellos aspectos que descubrimos como limitantes de nuestra vida interior. Iremos profundizando en técnicas cada vez más profundas de recogimiento,hasta llegar al silencio naturalmente. Permitiendo el descubrimiento de aquello que se esconde detrás de las palabras, el ruido de nuestra mente.

El silencio es la más bella de las joyas que los retiros ofrecen, la que nos permite alejarnos del discurso hablado y darnos cuenta del discurso mental que nos mantiene ocupados todo el día. Nos da espacio, aire, posibilidad de ver con claridad todo lo que hemos construido con nuestras preocupaciones, prisas y miedos.El silencio nos ofrece además, un sabor exquisito en él mismo.

La naturaleza es la gran maestra, de la que siempre podemos aprender, eternamente cambiante, sin propósito pero mostrándose, manifestándose...
Intentamos, tanto como nos es posible, ofrecer los retiros en lugares naturales, donde la maravilla de lo que nos rodea nos ayuda a parar, a quedar maravillados, a empujarnos hacia la quietud interior.La flexibilidad en los horarios y actividades, se va amoldando a los requerimientos y la personalidad del grupo, para fluir naturalmente hacia el disfrute del tiempo libre.
El grupo (sangha) nos da fuerza y dulzura, nos acompaña en nuestro viaje y nos permite acompañar, nos ayuda a levantarnos cuando el camino nos parece demasiado cuesta arriba y nos compromete a volver a la práctica del Yoga ,la meditación y del silencio momento tas momento.

Adriana Paoletta

miércoles, 24 de febrero de 2010

Sé conciente de tus armas internas. El Guerrero 3 según el Merudanda Yoga.


Aunque no lo crean esta poderosa asana es excelente para rehabilitar la debilidad de la musculatura de la cintura después de una hernia de disco lumbar. En Merudanda Yoga, aprendemos a realizar una lectura corporal del alumno, siguiendo pautas precisas en la alineación de la columna vertebral. Al observar con detenimiento la musculatura de la espalda, veremos que la región baja ha perdido potencia. Volver a recuperar la fuerza y el sostén de nuestro centro de gravedad nos dará la posibilidad de mejorar el dolor, disminuir la tensión intervertebral ,para no pinzar raíces nerviosas y activar las armas internas que creíamos ya no poseer.

Las hernias de disco expresan un colapso de la energía de sostén de la persona, que soportó presiones de origen diverso: quiebres económicos, duelos, pérdida de pareja, esfuerzos grandes en su energía vital. Dado que es una patología que rehabilito a hace muchos años observo e interpreto el cuerpo del alumno recomendándole series que pueda practicar en casa o a continuación de su deporte favorito.

El Guerrero 3 o Virabhadrasana 3 es por cierto un asana que expresa nobleza , equilibrio y fuerza siendo ampliamente recomendada con variantes y apoyos para mejorar lumbalgias, ciatálgias , hernias de disco, artrosis de cadera, bursitis de cadera, patologías de rodilla, pie plano etc.

Sinergía y activación de la fuerza de sostén

Nuestra columna vertebral ( merudanda) necesita activarse en la vida moderna ya que el sedentarismo la ha atrofiado en su función de sostén de nuestro eje. Las culturas que llevan peso sobre la cabeza practican todos los días con la fuerza de sus músculos erectores lo que lleva a tener una espalda fuerte y flexible. La finalidad del Yoga es mantener sana la columna vertebral, ya que es la envoltura del canal espiritual.

Por ello en las sesiones personalizadas el enfoque terapéutico está dirigido a entablar un diálogo entre mi ser y mi columna vertebral para encontrar el camino hacia la integración de todos los niveles de la conciencia.

Al encontrar mis armas internas podré hacer frente al dolor que se expresa a veces como tensión nerviosa, a veces como tristeza, otras como debilidad y en muchos casos pérdida de las virtudes como la fe o la esperanza.

El Guerrero 3 esconde el Arquetipo interno de tu nobleza olvidada, de tu fortaleza escondida, de tus armas expresadas en potenciales que ni siquiera sabes que tienes en tu corazón. Puedo ayudarte a descubrirlo para que nunca más sientas que tu poder te ha sido arrebatado.

Adriana Paoletta

martes, 23 de febrero de 2010

Vivir el desapego y aprender a soltar


Soltar es la esencia de la práctica espiritual. Soltar el apego a las cosas materiales y sutiles, a las experiencias malas y buenas, a los juicios mentales que me detienen en una mirada anclada en el tiempo. Cuando no hay apego las cosas son libres para fluir a su modo ya que el apego funciona como un fuerte sistema de apoyo y dependencia, produciendo un fuerte aferramiento a las cosas incluso provocando tensiones, estrés,miedo, dolor y sufrimiento.

Según Buda el apego alimenta el anhelo con toda su energía y juntos se convierten en la causa principal de sufrimiento. Se apoyan siempre sin excepción, el uno al otro. Más deseamos, más nos apegamos, tanto al objeto del deseo como a la misma pasión del deseo. Por lo tanto el apego refuerza el poder del deseo como a la misma pasión del deseo. Son totalmente interdependientes.

Cuando soltamos el apego, el deseo se queda solo y sin poder, sin un apoyo que mantenga su energía. Como resultado de ello, el ego consciente comienza a SER concientemente y se produce lo que el budimo llama ¨la extinción del deseo¨. Pongamos un ejemplo práctico: si deseo una bella casa, ese deseo original me llevará a pensar que es una excelente idea comprar (poseer) esa casa , mientras que me voy identificando totalmente con ambas cosas ( idea y deseo) . Mi deseo aumenta a medida que crece mi apego por tener la casa . Finalmente encuentro el modo de compararla pidiendo parte del dinero prestado. Si por el contrario , logro abandonar o soltar mi apego de poseer ese bello objeto y me separo del deseo y de la idea de poseer esa bella casa, mi mente quedará libre de toda atadura. Mi consciencia experimentará ese espacio ilimitado en el que ni el deseo, ni la idea o pensamineto me perturbarán.

En ese espacio de libertad y autonomía podré decidir de verdad, si necesito o no esa casa. Al liberarme del apego, me habré liberado a mí mismo de la esclavidtud de la dependencia emocional y psicológica.

Por supuesto que las formas más sutiles de apego son las más difíciles de erradicar, como el apego a emociones, al poder, a vínculos, a respuestas e ideas con las cuales nos identificamos como si fuesen una extensión de nosotros mismos . Lo que es más fuerte en nuestra esclavitud es la relación que se establece entre un objeto o persona y mi respuesta en ese feedback. Eso es lo que debo observar con claridad para desandar mi anhelo .

Sólo podré soltar de verdad , cuando comprenda mediante la VISION INTERIOR de la meditación , la red sutil a la que estoy amarrado entre la idea , el deseo y el tener aquello que deseo.

Sin este conocimiento interior de toda la estructura que me ata a la realidad y a todas sus manifestaciones sensibles, no podré soltar de verdad. Y seré alguien que dice no necesitar nada ni a nadie, pero esconderá la amargura y la frustración bajo los votos de la pobreza o la soledad, de la omnipotencia o la insensibilidad, sin florecer en mi corazón, la semilla de la alegría y la conformidad en el propio Bien.

Adriana Paoletta

lunes, 22 de febrero de 2010

Yoga, un juego de niños

¿A ver si les sale esta postura?. Así comenzó el juego, probando a hacer equilibrios como el árbol , el danzarín y el guerrero.

Los padres nos preguntamos : ¿cómo hago para que mi niño aprenda yoga?. Creemos que es necesario sentarlo diciendo "Oooom" o hablarle de filosofía oriental. Nada más lejos de eso.

El Yoga es un juego de niños, ya que es un desafío siempre cambiante para sus mentes saltarinas e inquietas. Las asanas de Yoga imitan movimientos orgánicos de nuestra columna en evolución, que nos fue llevando desde la dependencia hacia la libertad,en un crecimiento dinámico expresado a través del movimiento.

No olvidemos que los primeros pasos hacia la conciencia se dan a través de nuestro cuerpo. El cuerpo es el que me anima a independizarme de mi madre y a construir mi propio ser, en armonía con mi entorno.


Cuando hacemos yoga con un niño debemos fluir a través de nuestro cuerpo, recobrar el movimiento espontáneo y explosivo que tuvimos una vez, para que podamos explorar la libertad de aprender a través del cuerpo, nuevas formas de comunicación con nosotros mismos y con nuestros pares.

De reptar como reptiles, comenzamos a caminar en equilibrio. A saltar de alegría en cada juego que intentábamos.


En tiempos de tecnología, en que el cuerpo de nuestros niños se está silenciando, el yoga nos propone conectar con él descubriendo su fuerza.


Animándonos a experimentar con nuestro equilibrio ,que nos sostendrá ante la adversidad, sabiendo que podemos contar con nuestros dones internos.


Aspirando a jugar... buscando nuevos desafíos de la mano de nuestros amigos, sabiendo que nuestro cuerpo es la fuente más divertida de felicidad.


Gracias a Sofi, Nahuel, Joaco y Gabriel por jugar conmigo!

Adriana Paoletta

jueves, 18 de febrero de 2010

Una oración por Tobias Nicolás

Hoy este post, es un pedido a ustedes que me leen diariamente. Mañana operan a mi sobrinito Tobi de una obstrucción entre el uréter y el riñón. Tobi tiene tres meses de vida y es un sol para toda la familia. Les pido de corazón que oren, mediten o eleven un deseo al cielo por la pronta recuperación de este ángel que deberá atravesar junto a su familia una pequeña prueba en su reciente entrada en la vida. Como familia unida en el Amor sabemos que todo saldrá muy bien y que Dios guiará los pasos de todos hacia la salud.

Esta es mi oración:

Señor, que creaste todo a nuestro alrededor, te pedimos hoy que nos guíes hacia la esperanza, la fortaleza y el amor. Te pedimos que protejas a Tobi del dolor y que no queden huellas de este momento dentro de él.
Madre misericordiosa envuélvelo en tu manto de amor y protección y guía a su mamá de la tierra, Romina, hacia la paz y la fortaleza, sabiendo que todo lo que ha hecho hasta ahora es de tanta entrega y dedicación, que será su guía en este momento siendo la madre maravillosa que siempre fue.
Padre, que nos enseñaste el camino de la luz , guía a su papá de la tierra, Gastón, para que sea el sostén de ternura y tranquilidad que siempre es con sus hijos y ayúdalo desde lo alto como Padre de los cielos junto a su padre Nico, que nos dejó hace muy poquito a transitar este momento lleno de amor , esperanza y confianza. 



Madre de la ternura, proteje con tus manos a Maia , su hermanita mayor, para que pueda disfrutar de su hermano "Bodi" y mimarlo para que juntos puedan a volver a jugar y disfrutar como hoy.

Señor de la curación, te damos las gracias por estar siempre a nuestro lado y darnos la armonía entre cada uno de nosotros, te pedimos que guíes con tu amor a los abuelos, Ana, Virginia , Juan Carlos para que sean sostenidos en tu amor. Que tus manos guien a los médicos para que realicen un trabajo exitoso y permitan a Tobi recuperarse muy pronto.
Te damos gracias por llevarnos de la mano todos juntos hacia el camino del amor que todo lo sana y reestablece, sabiendo que este momento pasará.

Amén

miércoles, 17 de febrero de 2010

El camino hacia la felicidad.

Una antigua leyenda hindú narra que había una reina cuyo mayor tesoro era un collar formado por unas extrañas piedras azules talladas, únicas. Pasaba largos ratos contemplando la alhaja cuando una mañana, al despertar, descubrió que su collar había desaparecido y, desesperada, trató de encontrarlo. Vivió momentos de mucha angustia hasta que, ya resignada, al mirarse en un espejo descubrió que el collar estaba alrededor de su cuello. Para los rishis, los grandes maestros de la India, meditar es como el collar de la leyenda: descubrir que el amor, la paz y la felicidad que el hombre busca desesperadamente en el mundo exterior, en realidad están en su interior. Y el camino para reencontrarse con lo que los maestros consideran su verdadera naturaleza, su Yo con mayúscula, es la meditación.

"Pero no podemos lograrlo por medio del pensamiento, porque nuestro intelecto mira la realidad y la transforma en signos, sin una experiencia directa. Pensemos en una manzana: el intelecto ve la manzana y comienza a describirla; un tratado sobre las manzanas puede ocupar una biblioteca. En cambio, morder una manzana es una vivencia. Hay un abismo entre comer una manzana y leer sobre ella. Para entrar en contacto con nuestro ser tenemos que superar la barrera del pensamiento", dice Alberto Lóizaga, médico psicoanalista que aplica la meditación a la terapia.

Hay muchas maneras de caminar ese sendero hacia lo profundo. Algunas son curiosas, como la de los mevlevís o derviches giradores, religiosos bailarines que giran sobre sí mismos hasta alcanzar el éxtasis. "Pero en la mayoría de las tradiciones (hindú, budista, taoísta) meditar es muy simple: encontrar un lugar tranquilo, relajarse y repetir un mantra o acompañar la respiración. Un mantra es un sonido sin significado que se repite. Sonidos primordiales cuyo valor radica en su efecto sonoro, en su vibración", explica Sonia Steed, una de las primeras instructoras de meditación trascendental que tuvo el país.

Pensamientos intrusos

Siempre, al principio, pensamientos intrusos acosan al meditador. Urgencias de todo tipo: horarios, compromisos, un teléfono que suena, incluso la intriga de si realmente tiene sentido estar sentado allí, repitiendo un sonido sin significado. La actitud es no luchar contra ellos, sino dejarlos ir y venir mientras se repite el mantra.

"Porque al sentarnos en zazen, la meditación budista zen, dejamos de perseguir y de escapar. De agredir, de competir y de compararnos con los otros. Dejamos de luchar, de sufrir, somos simplemente nosotros mismos. Rescatamos de la ignorancia el verdadero ser esencial que hay en cada persona humana", reflexiona el monje budista zen Jorge Bustamante.

Habría que meditar dos veces por día, unos 20 minutos. Al levantarse y al anochecer, cerca de las 19. Es fundamental la constancia, hacer de la meditación un hábito necesario en la vida cotidiana, importante para la propia realización", advierte Lóizaga.

"Cuando meditamos, el cuerpo y la mente experimentan un profundo reposo, pero siguen alerta, por eso se denomina alerta en reposo . Este estado es más profundo que el sueño y libera mecanismos de autorreparación que disuelven las tensiones profundas y el estrés acumulado. Los efectos son enormes: reduce el insomnio, la depresión, el consumo de alcohol y tabaco, aumenta la capacidad de amar y crear, cambia nuestra visión de la realidad y alcanzamos la paz", apunta Steed.

Pero los efectos de la meditación trascienden al meditador. Estudios científicos demostraron que el meditador no sólo se mejora a sí mismo, sino que también beneficia a su entorno. Entre 1972 y 1973, un equipo de la Universidad de California, dirigido por los investigadores Garland Landrith y Candace Borlan, notó que en ciudades como Santa Barbara, Pleasant Hill y Santa Cruz, donde el 1% de la población meditaba, la criminalidad bajó en un 8 por ciento.

"Se comprobó, además, que un porcentaje de meditadores en una cárcel, o en un instituto psiquiátrico, bajaba los niveles de agresión. Los meditadores somos militantes de un terrorismo invertido que, en vez de agregar violencia y dolor al mundo, rescata la paz y el amor", agrega Lóizaga.

Una experiencia interesante es la de la Fundación El Arte de Vivir, creada por Sri Sri Ravi Shankar con rango de consultora de las Naciones Unidas. En las cárceles de la India se impartió meditación a 1.200.000 reclusos. Sólo en la cárcel de Tihar Jail, la más grande de Asia, a 4400 internados. En institutos argentinos, alrededor de 1000 internados y 400 miembros del personal de seguridad siguieron los programas de la fundación.

Los rishis sostienen que en meditación ningún sistema es mejor que otro. Todos son caminos válidos hacia lo más profundo del ser. Encontrar el sendero es una experiencia muy personal, ineludible, tan importante como meditar. Requiere ver, buscar, interrogarse a sí mismo hasta que, en determinado momento, el buscador encuentra el sendero.

VIA LA NACION

martes, 16 de febrero de 2010

Gabriel Mejía, el cura colombiano que rescata adictos con meditación


En un país atravesado por la violencia ligada al narcotráfico, este sacerdote fundó los Hogares Claret, una red de centros que ya ha recuperado de la droga, la prostitución y la guerrilla a unos 45.000 jóvenes. Pero su gran hallazgo fue incorporar la meditación trascendental como uno de los ejes del tratamiento

El sacerdote colombiano Gabriel Mejía es uno de esos héroes silenciosos que suelen encontrarse en las sociedades violentas y conflictivas, sociedades en las que, como ocurre en su país, se entretejen de manera compleja flagelos como el narcotráfico y el sicariato. En 25 años de trabajo al frente de la Fundación de los Hogares Claret, creados por él, ha logrado recuperar de las garras de la drogadicción, el abuso y la violencia armada a unos 45.000 chicos.

Formado en la Congregación de los Misioneros Claretianos, este religioso ha impulsado ya la apertura de 54 centros a lo largo y a lo ancho de Colombia, que aplican desde hace diez años un recurso "revolucionario" para favorecer la reinserción de los adictos, jóvenes que, en Colombia, incursionan en un camino de violencia atroz desde una edad muy temprana: aplica la meditación trascendental como parte de la labor en las comunidades terapéuticas.

Días atrás, el padre Gabriel Mejía estuvo brevemente en Buenos Aires y Córdoba. Invitado por el Instituto Latinoamericano de Ciencia, Tecnología y Políticas Públicas, que preside el doctor Germán Martina, brindó una conferencia sobre "Comunidades terapéuticas" en Campana y en Córdoba hizo lo propio invitado por la Organización Cambio.

Un dato curioso en relación con los Hogares Claret es su calificación con las normas ISO 9000, que fija la Organización Internacional para la Estandarización (ISO) y que califica tanto la gestión continua de calidad como la calidad en sí. En este caso, de los programas que llevan adelante los Hogares Claret.

A sus 66 años, Mejía está dotado de una pasión contagiosa por su tarea, ardua y no siempre reconocida. Entre los videos sobre su obra que circulan por Internet hay varios que son conmovedores. En uno de ellos, toca el corazón de todos cuando dice: "Un niño jamás es un problema, sino una oportunidad". Y completa su reflexión con una expresión conmovedora: "Estoy convencido desde mi propia experiencia de que un niño es un potencial infinito. Las cosas en un niño son inéditas. En relación con ellos no podemos hablar de reeducación. Se los educa y se los habilita para la vida a través del amor. El amor es el medicamento contra toda enfermedad y contra toda violencia".

Luego de una vida dedicada a esta tarea, Mejía es una voz autorizada para hablar sobre lo que habla: las adicciones perniciosas de la sociedad actual, la falta de derechos de los adictos que son enfermos sin cobertura adecuada, el preocupante asunto del narcotráfico extendido ya a la Argentina, la falta de políticas adecuadas para combatirlo y de políticas sanitarias para atender las consecuencias de la drogadicción.

Pero lo relevante de la obra de este religioso colombiano es que, desde hace una década, ha consolidado su labor terapéutica con el potencial probado de la meditación trascendental, un recurso creado por el maestro indio Maharishi, a quien los Beatles hicieron mundialmente célebre. Según Mejía, la meditación trascendental tiene como uno de sus beneficios el desarrollo de la conciencia, lo que permite descubrir en cada individuo nuevas potencialidades.

El padre Mejía tiene un cuadro de situación muy claro. Y conoce rotundamente el punto de partida:


"Vivimos en un mundo de adictos -afirma-. Están los adictos al poder, los adictos a la violencia, los adictos al consumo, a las drogas, al sexo, a la comida...Estamos en una sociedad adicta en todos los niveles. Estamos dentro de una sociedad de doble moral, que señala y estigmatiza a un adolescente por consumir drogas, ignorando deliberadamente que ese chico es una víctima que quizá, en el futuro, se convierte en un victimario".

Millones de adictos

Dice el sacerdote que, "en la actualidad, el fenómeno de las adicciones es un problema grave porque en el contexto social tiene casi las características de una pandemia. Si hacemos un análisis de la realidad latinoamericana, casi el 7 por ciento de la población total es consumidora de drogas. Si tienes en un país 40 millones de habitantes, eso te da 3,5 millones de drogadictos. Es un grave riesgo para la salud pública".

El padre Mejía es rotundo al afirmar que "básicamente, el adicto es un enfermo de amor", y pone en la mira a los narcotraficantes cuando señala que "el narcotráfico no sólo está generando una desestabilización en las economías de nuestros países", sino que "las cosas son más graves cuando comprendes que el patrimonio de un narcotraficante puede representar el gasto de la deuda externa de un país".

La realidad de tan espinoso asunto, que parece tener una escalada imparable en países como México o, en menor medida, la Argentina, es que "se ha visto proliferar el problema con apatía por parte de los Estados, y el problema sigue allí, sin resolverse". Así, un tema que debería ser materia de políticas públicas es tomado por las ONG que, según el sacerdote, son la estructura de una sociedad civil que responde "arañando los recursos".

Con 54 centros terapéuticos en Colombia, Hogares Claret tiene actualmente en recuperación a unos 3500 chicos cuyas edades son tan cortas que espantan: desde los 8 años se hacen adictos y la saga de degradaciones se encadena: los adultos los prostituyen, los violan, los maltratan y la violencia parece un camino irremediable, que los más pequeños aprenden a recorrer como una forma de autodefensa.


Cuando conoció a Deepak Chopra, el padre Mejía no pensó que aprendería una de las herramientas que más alegrías le traería en la recuperación de adultos: la meditación trascendental. Al principio tuvo que superar muchos prejuicios porque, formado en el catolicismo, no le resultaba sencillo asimilar un método desconocido de desarrollo de la conciencia. Pero vivió su propia experiencia meditativa y, al final, los resultados fueron extraordinarios. No se trata de religiosidad, dice, sino de espiritualidad en sentido profundo.

Mejía debió sortear prejuicios y obstáculos, incluso en su propia congregación. Además, con el trabajo en comunidades terapéuticas en su bagaje, sabía sobradamente que el éxito depende de una sucesión de pasos en un largo proceso: "Si no hay un buen diagnóstico, no hay un buen tratamiento. Y sin un buen tratamiento no hay una rehabilitación", señala.

El primer ladrillo de los Hogares Claret se puso en 1984. Mejía vivía entonces en un edificio en cuyo portal dormían niños de la calle, sucios y drogados noche tras noche. En una reunión de vecinos en la que la mayoría de ellos propuso poner rejas para evitar que los chicos los asaltaran, el sacerdote propuso aplicar un lema claretiano que dice que hay que mirar lo más urgente, oportuno y eficaz. "Fui conociendo a muchos adultos con más entusiasmo que recursos. Cuando las obras son buenas y obedecen a las necesidades de los hijos de Dios, el Universo se ocupa de los detalles", cuenta. Así, agrega, llegaron el voluntariado, la solidaridad "y la bendición para todos esos chicos".

El mayor porcentaje de los adictos que llegan a los Hogares Claret son menores de 14 años. Pero hay también adultos, de ambos sexos. "La mayoría consume pasta base. Lo que ustedes llaman paco, que allá se llama basuco", afirma Mejía. En dos décadas el esfuerzo muestra sus frutos: 45.000 personas recuperadas. En un estudio estadístico realizado por la Fundación Hogares Claret consta que, en la última década, desde que se aplica en la comunidad terapéutica la meditación trascendental, el 76,9 por ciento de los recuperados "se ha mantenido sobrio, vale decir que no ha reincidido".

Y no sólo eso, porque la meditación muestra también otros resultados: "Los chicos muestran más coherencia y recuperan la alegría. Se les nota por lo que expresan en sus rostros", concluye Mejía. Y añade: "El amor logra que estas personas encuentren un sentido a sus vidas, una razón para ser y estar en la Tierra".

© LA NACION

Postdata:

En estos días de ausencia en el blog, pude contactarme en el retiro, que realicé en Pinamar ,de una manera profunda con cada uno de mis alumnos. En una caminata por el bosque, compartíamos con Nerio la necesidad de expresar nuestra fuerza espiritual a través de varios canales: el amor al prójimo a través del servicio y la oración contemplativa o meditación para silenciar nuestro yo y entrar en nuestro templo interior. Allí, Dios se hace presente, aquietando a nuestra mente en su monólogo incesante.

Enseñar a meditar , es guiarte de la mano hacia la morada del silencio en donde se abrirá el infinito de posibilidades y dones que están dormidos en tu interior. Es una forma de abrir la puerta de tu corazón a la inmensidad del amor que todo lo sana. La dimensión espiritual del ser humano, está sumergida en el inconsciente.

Un maestro o amigo espiritual ,es aquel que levanta la represión de las murallas erigidas por el yo separado ,revelando en tu alma, el lugar más seguro de la tierra y enseñándote a conquistarlo.

Adriana Paoletta

jueves, 11 de febrero de 2010

Cómo ahuyentar pensamientos negativos


Por Karelia Vázquez

El País

MADRID.- Haga usted lo que haga y esté donde esté, siempre acaba pensando lo mismo. Ha dedicado al asunto, llamémosle X, el tiempo y la energía equivalentes a una tesis doctoral. Sólo que no ha logrado título alguno; tampoco ha conseguido avanzar ni emprender nada nuevo. Está atrapado. Los psicólogos se refieren a este estado con el término de pensamiento rumiante. Es tan gráfico que no requiere más explicaciones.

Cuando se está en modo rumiante, se lleva esa bola X ?que cada vez se hace más grande? de un lado a otro, se amasa, se nutre con nuevas ideas, se pasa a otro lado de la cabeza, se rumia un poco más, y cuando se cree que al fin va a ser expulsada, nos la tragamos otra vez. Lo peor es que mientras se rumian asuntos del pasado o elucubraciones de futuro, el presente ?lo único real? pasa veloz delante de nuestras narices.

El psicólogo Xavier Guix asegura en su libro Pensar no es gratis (Granica, 2009) que cavilar demasiado no resulta ni siquiera barato. Nos hace gastar tiempo y energía: una inversión que puede ser inteligente o desastrosa. ¿Qué se hace cuando una inversión es equivocada? Se liquida y se busca un plan B. ¿Por qué una solución que vemos tan clara en asuntos económicos se nos escapa en otros aspectos? ¿Por qué nos cuesta tanto pasar página y parar de dar vueltas? "Rumiamos para entender nuestras emociones y nuestra relación con los demás", explica Guix. "Somos seres narrativos y necesitamos contarnos las cosas para que tengan sentido", agrega.

Pero ¿cuál es el coste de rumiar?: en primer lugar, se gasta glucosa, el combustible del cerebro. Cuando alguien dice que está agotado de pensar, es literal. Además, estos pensamientos generan y despiertan distintos estados de ánimo. "Al pensar influimos en nuestra química cerebral, y los pensamientos no son neutros, porque están construidos con imágenes, sensaciones y voces que actúan como estímulos para nuestros estados internos. Es así como podemos alegrarnos o destrozarnos el día, a golpe de pensamientos", asegura Xavier.

Las mujeres rumian más, lo que las hace, en opinión del psiquiatra Jesús de la Gándara, más vulnerables a las crisis. También son más flexibles y rápidas buscando la salida de emergencia y la solución, apunta el experto. "El fenómeno tan femenino de darle mil vueltas a todo aumenta la permanencia de los problemas en la conciencia y causa fatiga emocional. Nos perturba más la opinión que tenemos sobre lo que nos pasa que el hecho en sí mismo", dice Gándara. Otros psicólogos señalan que el hábito de las amigas de reunirse y tener largas controversias y debates acerca de lo que les pasa es un refuerzo emocional de gran valor, pero echa más leña al fuego y no ayuda a olvidar. Cuanto más se nutre la obsesión, más fuerte se hace y más espacio ocupa en la mente.

"Lo curioso del pensamiento circular es que lo que hacemos para resolver el problema se acaba convirtiendo en el auténtico problema. Por ejemplo, si cada vez que estoy ?pillado? busco refugio en los amigos, les lleno la cabeza con mis angustias y agoto sus energías, lo más normal es que me quede sin ellos. Lo que antes era una solución se ha convertido en un problema", aclara Guix. El objetivo es entonces parar de dar vueltas. ¿No se supone que el ser humano es una máquina de olvidar? Sin embargo, cuando se está en medio del mare mágnum no resulta fácil. "Una de las funciones de la mente, en concreto de la memoria, es ayudarnos a sobrevivir, a no repetir situaciones que en el pasado nos han hecho sufrir o nos han traumatizado", apunta Xavier Guix.

Pero como el hommo sapiens es también un animal contradictorio, usa el mismo mecanismo contra sí mismo y se queda demasiadas veces atrapado en lo que pasó o perplejo ante lo que pueda venir. Parar puede servir, entre otras cosas, para preguntarse: "¿Para qué estoy utilizando mi pasado?". "El pasado puede servir para justificarse, para crear una identidad o para ahondar en la adicción a determinados estados de ánimo a los que nos hemos acostumbrado", explica el psicólogo.

Salir del pensamiento rumiante requiere un esfuerzo. No va a ocurrir por casualidad. Si la persona se deja llevar, volverán los mismos pensamientos de siempre. La clave está, según Xavier Guix, en poner una distancia cada vez mayor entre el pensamiento y el pensador. "Si vivo identificado con lo que pienso y siento, no hay nada que hacer. A medida que somos capaces de observar el proceso de ida y venida de nuestros pensamientos nos damos cuenta de su fugacidad. Al poderlos observar, tenemos más capacidad para intervenir en ellos y decidir dónde ponemos la atención".

Las llamadas técnicas de parada de pensamiento no sólo existen, sino que, además, funcionan. Con dos condiciones: persistencia y disciplina. Se trata de una herramienta para interrumpir el diálogo negativo que las personas mantienen consigo mismas y que genera emociones desagradables. El primer paso es identificar el malestar, saber cuáles son los pensamientos o la secuencia de pensamientos "malditos". Algunos expertos recomiendan incluso que se verbalicen en voz alta. Se trata de identificar exactamente lo que hace daño y, entonces, buscar otra actividad para interrumpir esta cadena de pensamientos. Otros psicólogos recomiendan que se escoja "un estímulo de corte", es decir, un estímulo intenso que se pueda producir a voluntad y permita dejar de pensar (un ruido fuerte, una palmada, un "¡basta!"). La psiquiatra clínica Elena Borges invita a cambiarse físicamente de lugar, a irse a otra habitación, por ejemplo, o a iniciar una conversación con otra persona. "Hay que entrenar la atención y ser capaces de dirigirla hacia donde queremos, y no a la inversa", recomienda Guix.

Viajar con el piloto automático puede ser muy cómodo, pero deja a la persona en manos de sus hábitos mentales, y ya se sabe dónde puede llevarles esto. Estar haciendo mil cosas a la vez ?la famosa multitarea? sin concentrarse demasiado en ninguna tampoco ayuda. La mente seguirá su chachareo habitual mientras no esté ocupada del todo.

Justamente en ocupar la cabeza a conciencia descansan las técnicas de la psicología moderna. Una de ellas es el mindfulness ("atención y conciencia plena del momento presente"): una teoría muy de moda repescada, cómo no, del budismo zen. Consiste, según explica Xavier Guix, en "estar en el presente y atento a la experiencia, pero sin precipitarnos en poner etiquetas". Es decir, concentrarse en los hechos, aceptarlos y no liarse a juzgar o a hacer interpretaciones.

Consejos para controlar el pensamiento rumiante

1. Hacer dos o tres respiraciones profundas.

2. Puede cerrar los ojos, pero no es estrictamente necesario.

3. Concentre su atención en la respiración. Aparecerán pensamientos y emociones. Déjelos pasar. Imagine que coge ese pensamiento y lo traslada fuera de su cuerpo. Hay quien prefiere contar del cien al cero para alejar los pensamientos invasivos.

4. Cuando se sienta centrado, dirija la atención a las imágenes externas e internas que ve. Contémplelas sin más.

5. Luego haga lo mismo con los sonidos.

6. Después repita el esquema con las sensaciones corporales.

7. Finalmente, centre la atención sólo en su cuerpo y su respiración.

8. Procure estar en silencio el máximo de tiempo posible.

Vía:Diario El País

Postdata:

Aquí estoy en Pinamar ,de retiro, con algunos alumnos de Yoga por lo cual estoy escribiendo poco en mi blog. Ya les compartiré algunas fotos de este hermoso encuentro . Quise publicar esta interesante nota para mostrar cómo las técnicas milenarias de Yoga son la herramienta más eficaz para modular nuestro sistema nervioso, sobrecargado de estímulos , información y patrones negativos de pensamiento. Aquí en nuestras vacaciones para el cuerpo y la mente la propuesta es justamente esa, abandonar los estímulos nocivos y acercarnos a la simpleza del silencio, de la naturaleza que se manifiesta libremente y con la cual debemos entablar un diálogo que hemos olvidado y que perturba los ritmos biológicos de nuestro cuerpo, produciendo ansiedad, insomnio, depresión, enfermedades psicosomáticas etc.

Este reencuentro con la realidad Pura, más allá del pensamiento es la expreriencia más liberadora para nuestra mente y nuestro corazón.

Nos vemos pronto!

Un abrazo desde el mar
Adriana

lunes, 8 de febrero de 2010

Serie inicial de Merudanda Yoga



El Yoga que practico y enseño pretende hacerte sentir el equilibrio en todos los aspectos de tu ser. Como arte oriental, el yoga deberá ser adaptado a las necesidades de la mente y el cuerpo occidentales. Por ello es que debemos adaptar las secuencias originales como el saludo al sol o las series de Ashtanga Yoga al biotipo occidental que carece de elasticidad y fuerza en su columna vertebral. El Yoga está diseñado para fortalecer la columna vertebral ( Merudanda) y activar en ella el canal espiritual, el Brahmarandra.

A través de esta serie inicial de Merudanda Yoga podrás entrar en la dimensión de tu cuerpo físico para fortalecer tu columna, volviéndola elástica sin lastimarla, para despertar la conciencia de tu cuerpo sutil.

Daremos una salto al mundo mítico de la India para entender el origen de la filosofía del yoga. El Monte Meru es una montaña mítica , que es considerada sagrada en varias culturas. Los tibetanos consideran que el Monte Meru es el mismo Monte Kailash, en los Himalayas. Allí se encuentra la morada de Shiva, el dios del Yoga. El Monte meru representa en la cosmogonía de la India,el centro del universo del que fluyen todas las aguas de la creación.

Esta serie inicial de Merudanda Yoga, producirá el despertar de la conciencia del cuerpo sutil, formado por éter o akash,cuyo canal principal es Merudanda, el canal raquídeo o médula espinal. El cuerpo sutil es el conductor del prana o principio de vida.

El Yoga es la ciencia que eleva la capacidad de la mente humana para responder a vibraciones superiores que tienen lugar en el cuerpo y en el universo.

El prana da energía a la materia y produce la forma que percibimos. El cuerpo sutil nos llevará la aprincipio sensible del ser humano, el alma.El alma está situada en la corazón y es portadora de conciencia. Como conciencia racional espiritual reside en le entrecejo. El movimiento del prana impulsa a la energía hacia la conciencia del Purusha o alma individual. "Pura" significa ciudad. Quien habita su propia ciudad, su propio hogar, conquista su libertad.

A través de Merudanda Yoga aprenderás a alinear tu columna para encontrar tu Ser.

Namasté!
Disfruta de tu sadhana!

domingo, 7 de febrero de 2010

LOS ALIMENTOS DEL HOMBRE INTERIOR. MARIE-MADELEINE DAVY


Así como el hombre tiene necesidad de «alimentos terrenos» para su cuerpo exterior, así el hombre interior, es decir el corazón, ha de alimentarse. Mucho tiempo y energía se consagran al cuerpo. A menudo el hombre puede asegurar los gastos necesarios para el mantenimiento de la existencia con un trabajo asiduo. El hombre interior, subalimentado, se torna frágil, se deteriora y perece.

El alimento más sustancial del hombre interior reside en el contacto asiduo con los textos sagrados, que le permiten alcanzar un nivel más profundo de la comprensión de sí mismo y del sentido de su búsqueda. Para el hombre interior la lectura cotidiana de los textos sagrados es análoga a las comidas que cada día ofrece a su cuerpo. Aquí lo que tiene importancia no es tanto la duración o la cantidad, sino la intensidad.

Lo esencial para el hombre interior, consiste en la lectura y en la meditación de los textos sagrados. Según la tradición judeo-cristiana el hombre no está solo, Dios le habla y es contemporáneo de su palabra. Lo que Yahvé dice a Israel, lo pronuncia para cada ser tomado en su singularidad. Si abre el pecho de Lidia, la vendedora de púrpura (Actos, XVI, 14), abre también el corazón de aquel que le escucha, a fin de darle la inteligencia del texto. Los personajes bíblicos se encuentran, como «situaciones» sucesivas o imbricadas, en cada ser. El hombre del interior reducido a una indigencia interior, momentáneamente abandonado, se queja como Job en la confianza y en la amargura; obedece con Abraham; como Moisés, entra a veces en la nube. A los monólogos de la Divinidad y el Hombre, sucede a veces el diálogo. No se trata de refugiarse en sueños que la imaginación alimenta; todo sucede en el interior, en el secreto de la dimensión de profundidad.

El lector de los textos sagrados tiene en cuenta interpretaciones que le presentan comentadores; a veces le visita la inspiración y el texto se ilumina. Capta «un algo» que un instante después se le hará oscuro.

Las palabras de la Escritura se rumian, se mastican como alimentos, y luego se saborean, sin embargo, hace falta una preparación para favorecer el apetito. Con respecto a la Escritura hay una apertura, un deseo de alimentarse que mantiene la oración y el ayuno del corazón en la medida en que son medios de recogimiento que estimulan la atención y la escucha.

La inteligencia del texto sagrado no tiene que ver con una formación intelectual, depende únicamente de la calidad de apertura del corazón. Esta pertenece a la estructura del hombre interior; puede estar coagulada o ser fluida, es decir, puede estar bloqueada o privada de nudos en la medida en que la espontaneidad interior se ha conservado o se ha reconquistado. Según Proclo –y esa misma idea se encontrará también en el cristianismo– la atracción sentida por lo espiritual se inscribe en el alma; así, «rezar» es «liberar una oración interior». Cuando Agustín escribe: «no me buscarías si no me hubieres encontrado ya», esta frase posee idéntico sentido. La conversión obrada bajo el choque que producen las palabras que llegan al corazón es consecutiva a una orientación anterior cuya eficiencia podía ignorarse anteriormente: todo procede de la moción divina; precede a la diversidad de sus manifestaciones.

Esta manifestación corresponde a una espontaneidad. No es con un esfuerzo con lo que el hombre interior se abre a los signos y el texto sagrado lo libera. El hombre interior se encuentra atento a ellos por su propia estructura; la amplifica en la medida en que da interiormente su consentimiento a su verdadera naturaleza espiritual, el texto sagrado permite, pues, unirse de nuevo, y por ello mismo responder, al movimiento inicial que se sitúa en la interioridad; puede haber estado bloqueado, pero la Escritura licúa ese bloqueo, en la misma medida en que libera una energía latente que esperaba poder manifestarse. «La forma final de la oración –escribe Proclo– es la unidad que establece al uno del alma en el propio uno de los dioses...» permanecemos en la luz divina y estamos envueltos en su ciclo. Esa es la cúspide de la oración verdadera, alcanzar de nuevo por la conversión la manencia inicial, reintegrar en uno lo que procede del uno de los dioses, recoger la luz que hay en nosotros en la luz de los dioses.

Por eso puede decirse que la iniciación es operativa en el interior, anteriormente a toda iniciación conferida desde el exterior; lo que inicia, consagra y sitúa al alma en el seno del misterio es la obra creadora; en este sentido puede hablar Sócrates, en el Fedro, de la más perfecta de las iniciaciones; de ahí la «simpatía» que se establece entre los textos sagrados y el hombre, entre el hombre y los textos sagrados. Por este término de «sympatheia», hay que entender una atracción recíproca, una atracción ineluctable que orienta la mirada, acentúa la percepción y provoca la revelación.

En el Fedro, explica Sócrates que toda cosa es vista por otra que nosotros no vemos. Se accede a un conocimiento nuevo en la medida en que se lo posee anteriormente. Toda experiencia exige, o más bien implica, un preconocimiento (74, e). «¿Habrá una experiencia antes de la experiencia?», escribe Jean Trouillard en su obra L´Un el l´âme selon Proclos. Y añade: «Pero esta experiencia antecedente exigiría por sí misma otra experiencia, anterior por las mismas razones, y así hasta el infinito. Es, pues, preciso que ese preconocimiento sea anterior, no según el tiempo, sino según el orden. No puede pertenecer a un saber adquirido, ha de entrar en la contextura del alma conocedora.»

Esta experiencia anterior se manifiesta por la reacción espontánea experimentada con respecto al contenido de un texto sagrado. El alma «reconoce» de un modo más o menos claro su parentesco, la idea recibida no le parece ajena a aquello hacia lo que él tiende. El alma es movida por la Vida, se mueve en la Vida; en ese sentido existe un desarrollo constante para el hombre interior. A este respecto, la enseñanza de los neopitagóricos permite comprender tal movimiento. El alma es un número que se mueve sobre sí mismo, «procediendo por una procesión y una conversión interna cuyo movimiento parte de la unidad para concluir en la unidad».

Cuando el alma recibe el choque de las Escrituras sagradas se produce una espontaneidad espiritual; en el espacio interior, lugar de las ideas, todo es recepción, relación y unificación. Un texto sagrado, por ejemplo el versículo de un salmo, no producirá una «idea» idéntica en todos cuantos lo lean. No existe aquí uniformidad ni unilateralidad, todo se captará según la calidad de apertura, de espacio interior y sobre todo de exigencia más o menos limitada o ilimitada. En la comprensión misma se presentan intervalos, especies de vacíos que llaman a lo lleno, deseándolo con violencia, o deseando desearlo durante los movimientos oscuros. Así, la Sagrada Escritura corresponde a un apetito sentido: «mi alma tiene sed de ti» (Ps. XLI,3). Cuando no se siente ese apetito, conviene, no obstante, alimentar al hombre interior de la misma manera que el que existe ha de alimentarse para vivir. El sujeto se da cuenta de que no comprende sino una parte de toda una totalidad; experimenta cruelmente esa carencia que hace más aguda su atención, acecha el instante en el que un conocimiento más denso va a surgir.

No habría que creer que la lectura de la Biblia conviene tan sólo a los monjes, pues la Palabra se dirige a todos los hombres indistinta e independientemente de su profesión y de su modo de vida, tanto a los sabios como a los individuos incultos. Pensar lo contrario sería tan irrisorio como afirmar que sólo los ricos han de alimentar su cuerpo y que los demás están condenados a morirse de hambre, incluso si tienen alimentos ante ellos.

Cuando el hombre se deja modelar por la Palabra que se le dirige, comprende que ésta va ante él y que él va ante ella. Su escucha es una respuesta, pues él ha sido precedido. El Antiguo Testamento, particularmente, con el Génesis, los libros sapienciales y los profetas, sitúan y orientan. Los salmos, cuya belleza es incomparable, alimentan el corazón. El lector se encuentra, así, situado a la espera de la nueva alianza, preparado para reconocer a Cristo. Con el Nuevo Testamento, Dios se hace más próximo, se le ofrece un nuevo acceso que conduce al padre, mientras que el Espíritu introduce a los secretos, es decir que le hace atravesar la corteza para saborear la almendra, que es lo único que puede alimentarlo. «El Verbo –dirá San Bernardo en su estilo figurado– se presenta en la carne, el Sol en la nube, la luz en el recipiente de la tierra, la miel en la cera, la llama en la lámpara». Cristo no es solamente un personaje histórico cuya vida conviene meditar; interiorizado, se convierte en un estado.

Los acontecimientos históricos tienen su importancia, pero también han de ser interiorizados y desarrollarse en el interior; toman entonces relieve y una densidad más preñada. Hoy, los textos bíblicos se ven tamizados por una crítica científica exigente, a veces son analizados como cualquier texto profano. A menos que uno sea teólogo en el sentido occidental del término (el teólogo oriental, es, ante todo, un hombre de oración), el hombre interior debe alimentarse sobre todo con sencillez. No lee la Biblia como intelectual, sino como un ser hambriento que busca su alimento. Como el ángel, el hombre interiorizado es un «velador», su mirada quisiera imitar la de los querubines, y poder contemplar lo inefable a través de las palabras y, a veces, a pesar de las palabras; pues las palabras, como las imágenes, han de ser superadas.

La escritura, dirigiéndose al corazón del hombre, se convierte en su morada, pues la Palabra, semejante a una mano, llama a la puerta de lo interior; abrir es darle entrada, de ahí el texto del Apocalipsis (III, 29): «He aquí que me encuentro a la puerta y llamo; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré... cenaré con él y él conmigo». Un sentido idéntico se encuentra en el texto del apóstol Juan (XV, 4-5): «si alguno me ama, conservará mi Palabra; entonces mi Padre también lo amará, y vendremos a él y haremos en él nuestra morada». Se trata, pues, de una habitación de la Palabra en el hombre interiorizado.

Leer los textos sagrados considerándolos ajenos a uno mismo sería absolutamente vano. Así, numerosos meditantes no hacen ningún progreso, incluso si se consagran durante horas a la lectura de las Sagradas Escrituras. El selo de los libros sagrados sólo se rompe cuando el meditante abandona lo manifestado y pasa desde lo grosero a lo sutil, desde el discurso al silencio. Es estado de tranquilidad no concierne únicamente al cuerpo, la mente ha de mantenerse en reposo, de ahí la importancia dada a la vigilancia del corazón a fin de rechazar los pensamientos errantes y dispersantes. El corazón se mantiene en la contemplación apacible y se descubren los misterios, el texto sagrado entrega sus secretos ocultos, que arden por ser descubiertos, y toda posibilidad de ensoñación queda eclipsada.

Según el taoísmo, la concentración se convierte en contemplación cuando el hombre recogido alcanza a fijarse en su centro y esa operación se lleva a cabo de una manera suave y no rígida. En cuanto huyen los pensamientos, comienza la contemplación: «Una fijación sin contemplación es una revolución sin luz. Una contemplación sin fijación es una luz sin revolución» (Lou Tsou, Le secret de la fleur d´Or). El espíritu original se derrama en el ser por la contemplación. Así, el texto sagrado pone en movimiento imágenes comparables a corredores que se encaminan hacia el centro. Cuando se efectúa la entrada al centro, conviene abandonar esas imágenes simbólicas, ellas han conducido hacia la orada interior pero no pueden penetrar en ella; de ahí la necesidad rigurosa de abandonar las imágenes que no son en realidad vehículos indispensables pero peligrosos para aquellos que avanzan en el camino de la perfección.

Poco a poco, el espíritu consciente se somete al espíritu original, que es lo que Lu Tsu llama el trabajo de fundación.

Se trata de las bases para la construcción de una morada de que habla el Evangelio (Cf. Mateo VII, 24). El apóstol Pablo dirá también: «He puesto el fundamento como un sabio arquitecto» (I Coritios III, 10).

La lectura de los textos sagrados requiere las mismas disposiciones que la oración cuando es considerada una toma de contacto consciente y no un estado; conviene entrar en su cámara y cerrar la puerta (Cf, Mateo vi, 6) es decir, interiorizarse en el interior, retirando la atención del exterior.

Los consejos dados por el sabio Lu Tsu son concretos: primero hay que sentarse en una habitación tranquila, el cuerpo ha de ser comparable a madera seca y el corazón como ceniza fría, con los párpados cerrados, que permitan que la mirada se fije en el interior, el corazón purificado se convierte a su vez en mirada. La lengua situada contra el paladar reduce la facultad gustativa, el oído se cierra al ruido del exterior, la respiración se una a un ritmo lento. La boca cerrada no habla ni ríe y el corazón cumple con atención su trabajo de velar con respecto a los pensamientos. Los pensamientos justos se van formando poco a poco: «el espíritu es el pensamiento, el pensamiento es el corazón, el corazón es el fuego, el fuego es la flor de oro...

Cuando se procede así de manera recogida, se ve aparecer espontáneamente en la luz... un punto de la pura luz creadora» y los pensamientos vanos se acallan como ruidos insólitos.

Rechazando sin cesar la indolencia y la distracción que a cada instante acechan y tratan de invadir al meditante, el corazón se conmueve. Ya anteriormente lo ha afectado la lectura de los textos sagrados. Podría decirse más bien que, en la contemplación que la lectura provoca, va más allá de toda emoción y se licúa como una piedra que se vuelve agua.

El discernimiento permite diversificar los pensamientos verdaderos de los pensamientos imaginativos. Cuando los pensamientos obedecen a un movimiento rápido, se agitan y hacen aparecer representaciones imaginarias y se acelera la respiración, los pensamientos y la respiración se responden. Desde el momento en que la mente se clama, se produce un apaciguamiento en todo el ser, cuerpo, alma y espíritu, se mantienen en la inmovilidad y la respiración se hace lenta.

Lu Tsu plantea una cuestión esencial: ¿Cómo no respirar, puesto que el hombre continuamente piensa y respira? «El corazón y la respiración dependen uno del otro, hay que unir la revolución de la luz con un ritmo dado de respiración.» La luz del ojo y la luz del oído van a desempeñar su función. La primera luz, la del ojo, es, según el sabio taoísta, «la luz unida del sol y de la luna en el exterior». La luz del oído procede también de la luz del sol y de la luna, pero se derrama en el interior. Por eso, según todos los sabios y maestros espirituales, el oído –como hemos visto ya anteriormente (1)– tiene precedencia sobre el ojo durante la condición terrestre.

Los cantos sagrados animan los chakras. El hombre participa del ritmo y sobre la modulación de la melodía se acuerda la respiración: inspiración, espiración y retención del aliento. Así, el canto gregoriano sacraliza, hace que emerjan las energías latentes que esperan a ser llamadas para expresarse. Tal animación de los chakras armoniza y produce su equilibrio. Suprimiéndolo, en ciertos monasterios cristianos, se privan así de un orden y una medida introducidos por el canto de los neumas. De ahí los desórdenes psíquicos y las depresiones más numerosas que antaño y que hoy día afectan a numerosos monjes(2). No hay que olvidar que el canto gregoriano ejercía una función purificadora de carácter ascético concerniente a la respiración. Cierto es que el latín no es una lengua sagrada y muchos jóvenes lo ignoran hoy en día; sin embargo, su uso correspondía a una experiencia que tenía por objeto sacralizar al sujeto(3). En los cantos religiosos de la India, por ejemplo, la melodía y la utilización del sánscrito en cuanto lengua sagrada ejercen una función idéntica. Podría decirse otro tanto del canto hebraico en los templos judíos.

Cuando la lectura de las Escrituras sagradas se convierte en meditación, evoca además la oración; sin embargo, se diferencia netamente de ella. Monseñor Antoine Bloom escribe: «la meditación es una actividad del pensamiento, mientras que la oración es el rechazo de todo pensamiento»(4).

Sin embargo, la lectura de los textos sagrados conduce inevitablemente a la oración: «...Cuando oramos, hablamos a Dios, pero, cuando leemos, es Dios quien nos habla»(5). La lectura de la Escritura sagrada, como también la oración, supone previamente la fe, al menos para los judíos y los cristianos. Fe en una Presencia que se afirma en la medida en que se actualiza. La comprensión de las Escrituras se muda en conocimiento y amor, pues es ante todo relación entre dos personas. En este sentido la lectura de la Biblia puede ser llamada divina (lectio divina). No son las palabras lo que se ama, sino la verdad que divulgan(6). Todo ha de pasar en la vida, no se trata, pues, de una cuestión de duración dedicada a la lectura, sino de una abertura a la vida en la cual la Escritura se encarna.

A las Escrituras sagradas, consideradas como alimento esencial del hombre interior, hay que añadir la lectura de los Padres de la época patrístrica y del desierto, los tratados hesicastas, y los pertenecientes a la Filocalía. Algunos textos del siglo XII que emanan de autores cartujos (Guigues I y Guigues II) y cistercienses (San Bernardo y su escuela) son inapreciables. El maestro Eckhart se impone y, en su órbita, los textos de la escuela renana. Así se presenta el tesoro esencial del hombre interior. Cabe añadir, naturalmente, escritos del siglo XVII. El hombre interior, a de ser prudente respecto a las lecturas llamadas «edificantes» de los últimos siglos, aparte el padre Foucauld. Parece necesario volver a las fuentes y atenerse a ellas. Hagamos notar que los escritos orientales y, en particular, la literatura siríaca constituyen después de la Sagrada Escritura un alimento substancial.

Lo importante, en la lectura de las Escrituras Sagradas, es ponerse en contacto con una Presencia: la de la luz inmediata. Al situarse en el instante, esta Presencia engendra una experiencia. Así, la Presencia se sitúa en el presente. Al propio tiempo implica una comprensión más lúcida que determina un nuevo nacimiento y un nuevo amor. El despliegue se produce por repercusiones de esperas y de recepciones. Arraigando en la intuición, la espera y la recepción son otras tantas experiencias; no se suman, se multiplican. Por lo demás, esta Presencia no es exterior, la palabra que se expresa en el interior encuentra la Palabra que emana de la Escritura: no hacen sino una.

Gracias a la presencia de la Palabra, el hombre escapa de la soledad; eso no significa que sepa siempre dirigirse en la andadura de su existencia hacia la interioridad; por eso le es necesario, a veces, aconsejarse con hombres experimentados, aptos para traducir el sentido de una llamada y de una vocación personal.

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NOTAS

1.- En un capítulo anterior del libro del que está extraído este fragmento.

2.- Son conocidos y están perfectamente documentados los estudios hechos en Francia en comunidades de monjes y monjas de clausura que habían abandonado el canto gregoriano tras el Concilio Vaticano II, y cuyos miembros sufrían depresiones y otras alteraciones del ánimo y físicas. La mayoría de estas alteraciones se resolvieron solo con volver al canto tradicional. (N.D.R)

3.- En los monasterios que dan alojamiento, parece normal utilizar la lengua del país. En cambio, no es muy comprensible el abandono del latín en ciertas órdenes contemplativas estrictamente cerradas al exterior.

4.- Cf. Mgr. Antoine Bloom, Living Prayer, London, 1966, p. 57.

5.- Véase a este respecto, Sr. Mrie-François Herbaux, Formation a la lectio divina, en Collectanea Cisterciensia, t.32, 1970, 3, pp. 219 ss.

6.- San Isidoro de Sevilla, Sentencias III, 8, P. L. LXXXIII, 679.

(M. M. Davy - El Hombre Interior y sus Metamorfosis - Editorial Integral - Colección: Rutas del Viento)


jueves, 4 de febrero de 2010

¿Cómo orar a través de una imagen ?

Ayer por la tarde compartía en nuestra hostería un diálogo con Leila ,una musulmana devota y adorable, las formas de orar y los momentos en que lo hacíamos. ¿Qué significa la oración para los hombres? .¿ Cómo favorecer su práctica en medio de la turbulencia del día?. Aprecio mucho compartir la práctica espiritual con otros credos. Es la manera de sentir que todos somos uno en la diversidad.

Adriana Paoletta

Una imagen es una obra de arte destinada a propiciar la oración y la contemplación. No es por lo tanto un objeto de decoración o de adorno.

Ha sido creada para ayudar a los creyentes en la plegaria individual, familiar o de pequeños grupos.

Mantenla oculta siempre que no estés en oración y evita que lo profanen miradas de otras personas o las tuyas propias cuando no estás orando.

No es un objeto para enseñarlo a las amistades ni una decoración exótica para la casa.

Es una evocación de lo Sagrado a través de una imagen.

Antes de elegir un icono, una imagen o una figura, mira bien si realmente evoca en ti lo Sagrado. No tengas prisa en elegir. Tómate todo el tiempo que haga falta.

Un icono, una figura, una imagen, un templo o cualquier lugar de oración no es imprescindible; afortunadamente Dios está en todas partes; pero lo que tienes que ver es si tú lo ves en todas partes. Si es así, no te hace falta ningún elemento externo de ayuda, pero tienes que ser muy sincero y si no es así, y resulta que una imagen, un icono, determinadas iglesias o cualquier otro elemento te ayuda a evocar la presencia de lo Sagrado, entonces es bueno y sabio el que lo utilices.

Algunos consejos sobre la oración

En la oración no se trata de pedir cosas a Aquel que todo conoce. La oración no es para decirle a Dios lo que quieres sino para escuchar lo que Él quiere para ti y que no es otra cosa que compartir lo que Él es: Tranquilidad profunda, Beatitud, Paz, Bondad, Belleza, Amor …

No se trata de pedir cosas sino de comprender que no necesitas nada más que la presencia de Dios y descansar en esa morada llena de sus cualidades.

Antes de orar debes de comprender que detrás de todos tus deseos de objetos o de situaciones del mundo, solo hay un deseo: la paz profunda. Y ese deseo último que tanto anhelas y que proyectas en los objetos y situaciones del mundo solo lo puedes obtener en la interioridad. La tranquilidad y la plenitud solo están en tu espíritu, que es el espíritu de Dios.

Una persona se pone a orar cuando ha comprendido claramente la futilidad y la relatividad de todos los objetivos convencionales humanos que, aún teniendo su importancia relativa, no pueden darle la paz profunda, la plenitud que todo ser humano anhela con nostalgia. Es comprendiendo claramente esto, bien sea por la propia inteligencia, o movido por las constantes dificultades de la vida, cuando uno se acerca a la Paz, la Belleza, la Bondad, la Plenitud y la Alegría que proporciona el contacto con lo Absoluto y con lo Sagrado a través de la oración en su calidad más contemplativa.

Sumergirse en el “acto orante” es el síntoma más claro de que se ha llegado al discernimiento (entre lo verdadero y lo falso), al desapego (de las cosas del mundo), a la sumisión (a la presencia de Dios), a la humildad (respecto a nuestra capacidad humana), a la sabiduría (habiendo comprendido donde está la plenitud y el gozo verdaderos), a la caridad (al abrazar en nuestra oración a toda la creación), y a todas las demás virtudes… Todas las virtudes están contenidas en la oración.

Orar es un acto simple de colocación ante la presencia de lo Sagrado.

No te compliques con rituales ni con palabrería o con lecturas excesivas. Orar es muy sencillo, no hace falta que te leas todos los libros que hay sobre el tema. Se trata de orar, no de leer sobre ello. Vale más un minuto de presencia en lo Sagrado que un año de lecturas sobre la oración.

El rato de oración es un paréntesis de tranquilidad en tu vida. Nunca tengas prisa. La prisa, la ansiedad, la complicación y la dispersión son los mayores enemigos del espíritu. Mantenlos a raya cueste lo que cueste. Nunca te dejes llevar por ellos. Mantente todo el tiempo que haga falta hasta que reconozcas la presencia de lo Sagrado. Esto puede llevarte desde unos pocos minutos hasta horas. Ten paciencia y espera.

Evita hacerlo de manera mecánica y rutinaria; hazlo, no por obligación, sino por devoción. Eso te coloca en una actitud y en una atmósfera totalmente diferentes.

El pensamiento racional puede llegar a ser un gran enemigo del espíritu. No pienses, razones ni elucubres sobre lo que haces. Simplemente hazlo; simplemente reza. Entra en esa atmósfera, no pienses sobre ella. El pensamiento no entiende esos estados y antes, durante o después de la oración, pondrá todo tipo de impedimentos y de razonamientos haciéndote ver lo absurdo de la práctica. El pensamiento empleará todo tipo de argumentos de lo más convincentes e ingeniosos. ¡No hagas caso al pensamiento! Diga lo que diga la mente, tú continúa con tu práctica de oración.

Ten en cuenta que esto te sucederá, incluso, después de muchos años de práctica y de frecuentación de esos “lugares del Espíritu”. Muchos son los testimonios de personas de oración y de vida interior que así lo confirman. Nunca hagas caso a esos pensamientos. La mente pensante, hiper desarrollada en las personas actuales, no puede abarcar ciertas moradas y se resiste con todas sus fuerzas poniendo una barrera que debemos vencer con perseverancia e inspiración.

* * *

Enciende una vela delante del Oratorio y siéntate en el suelo, con las piernas cruzadas, sobre los talones o en un banquillo, según prefieras.

Puedes permanecer así desde unos minutos…. hasta el día entero. No hay límite para la adoración. Acuérdate del consejo evangélico de «permanecer en oración constante».

Preferentemente puedes rezar el Santo Rosario o el Ave María, haciéndolo con tranquilidad y dejando que en tu alma se reproduzca la receptividad de la Virgen María ante el anuncio del Ángel.

También puedes emplear una invocación más simple como por ejemplo:

AMOR PADRE DIOS ¡¡ TE AMO !!

La repetición se irá uniendo, poco a poco, a la respiración: AMOR al tomar aire, AMOR al expulsarlo.

Puede llegar un momento en el que el aliento en sí, se transforma en oración. El contenido de la palabra se trasvasará al aliento, al cuerpo y al mundo. Entenderás lo que es «ver a Dios en las formas y las formas en Dios».

Si decides usar otra plegaria, mira que sea una sencilla frase o palabra que evoque en ti lo Sagrado y que repetirás con tranquilidad dejándote impregnar por su sabor.

Puedes centrar tu atención en el corazón. Eso enraíza la oración en el cuerpo y despeja a la mente del continuo pensamiento. De esa manera el espíritu se “corporaliza” y el cuerpo se “espiritualiza”. En el corazón vivirá entonces una llama orante permanentemente encendida; como una luz que señala donde hay un “templo vivo de Dios”.

Puedes abrir los ojos de vez en cuando un momento y mirar a la imagen que te inspira, de manera que añadas un impulso más hacia las alturas a través de la visión.

No fuerces la plegaria, ni mucho menos la respiración. Una de las claves fundamentales de la oración está en aprender la manera en que la plegaria “suceda” por sí misma, a su propio ritmo, “se rece” en ti, lo mismo que la respiración “ocurre” sin ningún esfuerzo.

Los momentos más propicios para la oración son el amanecer y el anochecer (los tradicionales momentos de Laudes y Vísperas), pero puedes hacerlo en cualquier otro momento del día o de la noche.

Con el tiempo la oración se irá haciendo continua en tu vida, tanto la «Oración Verbal» cuando sea posible, como la «Presencia en el Sabor de lo Sagrado» que se mantendrá como plano de fondo a lo largo de todo el día.

Sobre ese sagrado “lienzo de fondo” verás que se van dibujando las situaciones, los movimientos, las conversaciones, el trabajo etc… Toda tu vida quedará cubierta por el manto de tranquilidad de lo Sagrado e iluminada por la “dorada luz del Tabor”; un gran manto de tranquilidad, lucidez, comprensión y gracia que irá abarcando las situaciones, los paisajes, las personas en cada momento de tu vida.

También con el tiempo esa invocación, ese sabor o esa luz, se mantendrán por la noche durante los sueños.

Si sois una familia, acostumbraros a orar juntos al atardecer o antes de dormir. ¡Apaga la televisión y enciende el Oratorio… tu alma te lo agradecerá!

A los niños les resulta muy fácil la oración siempre y cuando no se les complique con palabrerías inútiles o con doctrinas que no llegan a comprender. Enséñales a orar con el Padre Nuestro o con una invocación simple. Ya tendrán tiempo para doctrina y teología más adelante. Los niños captan magníficamente el “sabor” de lo Sagrado y les deja un recuerdo indeleble en sus almas. Valen más unos minutos de oración contemplativa todas las noches; viendo además el ejemplo de sus padres; que todas las explicaciones teóricas que se les pueda dar. Cuando sean mayores te agradecerán las horas pasadas en esa atmósfera sagrada en vez de viendo la televisión. Habrás sembrado una semilla de paz, alegría y plenitud con unas consecuencias que ni siquiera imaginas ahora.

Si en periodos largos de oración sientes molestias en el cuerpo, aprende a moverte muy lenta y armoniosamente. Inclínate hacia delante, hacia los lados o extiéndete hacia atrás. Haz, armoniosa y lentamente, torsiones hacia los lados o cualquier otro movimiento que te alivie las molestias. Aprende a moverte tan suavemente que el movimiento no perturbe el estado de oración. Así el movimiento también será oración e invocación.

De la misma manera que una palabra o una frase pueden invocar y evocar lo sagrado, también un movimiento, un gesto o la evocación visual de una imagen pueden hacerlo. Si sinceramente ese es tu caso hazlo así, pero no lo hagas por estar a la moda o por ser original; mira si eso realmente te sitúa en presencia de lo Sagrado. A fin de cuentas lo que importa es llegar a la presencia de Dios y el vehículo que empleemos para ello será, simplemente, aquel que más nos ayude a ese fin.

Reconocerás la presencia del Espíritu por sus frutos. Ahí donde aparezca una Alegría sin motivo mundano, una Bondad desinteresada, un Amor en estado puro y sin excepciones, una Belleza que todo lo abarca con su manto, una Paz interior y un Agradecimiento independientes de las circunstancias exteriores, ahí estará sin duda el Espíritu.

Cuando aparezca esa Alegría sin objeto, contémplala, quédate mirándola; permanece en esa vivencia durante todo el tiempo que puedas, minutos, horas o días. Cuando aparezca la Bondad, contémplala, quédate impregnándote de esa vivencia; quédate con ella todo el tiempo que puedas. Así con todas las demás cualidades divinas: el Amor, la Libertad, la Misericordia, la Infinitud, el Silencio, la Paz profunda, etc… Conforme vayan apareciendo en la oración, quédate contemplándolas y así irán tomando cada vez más presencia en tu vida.

También reconocerás la presencia de lo Sagrado cuando al intentar describir la vivencia aparezcan las paradojas. Expresiones como: una “vacuidad plena”, una “plenitud sutil”, un “silencio sonoro”, una “densidad ligera”, una “soledad acompañada”, etc. denotan que se ha visitado ese lugar donde mora el Espíritu.

A veces también lo puedes reconocer por algunos cambios físicos: notarás un cambio en la respiración que tomará una calidad “diferente”, más profunda o más intensa o más lenta, según el momento o las personas. Puedes notar también algunos cambios en la calidad de la mirada, o en la relajación de la columna o de los plexos nerviosos. Pero todos estos cambios, si es que ocurren, ocurrirán de manera espontánea y como consecuencia de la profundización, no puedes forzarlos ni fingirlos desde afuera.

De la oración contemplativa al silencio contemplativo solo hay un paso. No fuerces el silencio; llegará de forma natural cuando el alma quede impregnada del Espíritu en una unidad. Entonces, de manera natural, cesará la repetición de la plegaria y te mantendrás en la simple presencia silenciosa. No quieras, por orgullo, llegar a lo más alto y permanece tranquilamente ahí donde Dios te ha puesto y donde puedas sentir su presencia. En estos tiempos es una pena que muchas personas con gran capacidad y vocación de interioridad, por querer llegar directamente al último peldaño de la unión mística…. ni siquiera alcancen el primero de paz interior. El silencio forzado será un silencio “vacuo”, desprovisto de gracia, y que no tiene ningún sentido espiritual. Con frecuencia, incluso, se convierte en algo angustioso. Eso en vez de acercarte al Cielo, te deja a las puertas del Infierno. El silencio en sí mismo no es el objetivo, sino la presencia de Dios. La presencia de Dios viene acompañada de silencio, pero el silencio no siempre es acompañado por la presencia de Dios.

La palabra caerá como una fruta madura cuando aparezca lo que ella invoca. Entonces reposa y descansa en ese Santo Silencio, en esa Santa Presencia. Cuando veas que ese perfume desaparece, cuando veas que vuelve la inquietud o la sequedad, entonces vuelve a la palabra hasta que el fuego se avive de nuevo. Una y mil veces.

Por otra parte no debes forzar la oración verbal, la palabra, cuando veas que el silencio te ha tomado o esté llamando a tu puerta. En esos momentos, incluso la palabra que te elevaba puede convertirse en un estorbo y hacerte descender de esa «ligereza plena». No tengas miedo al silencio. La simple presencia, o el simple aliento son oración cuando están impregnados de Gracia.

Si tienes la bendición de encontrar un maestro de oración aprende de él, será una gran suerte. Desgraciadamente en los tiempos que corren, esto es cada vez más difícil por no decir imposible. Esto no debe desanimarte, confía en la inspiración y en la ayuda del Espíritu Santo y haz el camino en soledad. Si no tienes ayuda en la tierra confía en la ayuda del Cielo. La ayuda para el espíritu llega a raudales a las pocas personas que, en este profanado mundo de hoy en día, optan por una orientación interior. Con el tiempo puede que encuentres a algunas pocas personas como tú. Os reconoceréis enseguida.

Aunque estés en soledad, ponte en camino y ora en soledad. El mundo del espíritu ha estado desde siempre lleno de ermitaños y solitarios, y ahora, con el actual descalabro espiritual, sigue estándolo aunque permanezcan ocultos en las ciudades. Si lo puedes hacer en grupo o en familia hazlo así, pero sea cual sea la situación no dejes de meditar, orar y contemplar lo Sagrado.

No puede un ser humano hacer acto más bello que la oración. Sumergirse en el acto orante es sumergirse en la belleza que encierra dicho acto… El abandono y la entrega al acto orante es la mayor belleza que puede acompañar nuestra vida; esa entrega… esa rendición ante lo que nos sobrepasa…

Uno puede optar por cubrir su vida con un manto de belleza o permanecer en la sequedad, el desasosiego, la inquietud, la fealdad o en la amargura. En algún momento de tu vida tendrás que optar por lo uno o por lo otro, más allá de ideologías, argumentaciones y razonamientos de la mente pensante.

Merece la pena apostar por lo primero y que tu paso por este mundo esté acompañado de la Luz, el Calor y la Belleza de lo Sagrado, convirtiéndote así en un foco de irradiación de esas cualidades para tu entorno.

Si tu impulso y tu vocación son fuertes, esa opción se hará de una vez y para siempre. Pero lo más habitual es que esa opción sea un gesto que se renueva cada día o cada momento del día en una apuesta y una decisión constante.

Hay momentos de “sequedad” interior; cuando la “noche oscura”, el desánimo y la aspereza invaden cada célula. En esos momentos lo mejor es poner orden en la vida exterior y mantener un “mínimo” de oración. Pueden bastar tres minutos a la mañana y tres a la noche. Eso no cuesta ningún esfuerzo a pesar de que estemos en plena “noche oscura”. Aunque te parezca poco, eso es mejor que nada. En esos momentos tienes que ser humilde y reconocerte en tu humanidad. No puedes en ese estado ponerte metas muy altas; se como un niño, Dios no te pide nada más allá de tus posibilidades actuales. Comprobarás como tan solo tres avemarías pueden obrar milagros…

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